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  • Vecinos de Lomas del Mirador han obstruido la entrada a las viviendas abandonadas para evitar la llegada de paracaidistas. Foto: Ángel Llamas
Julio Cárdenas/Mural

Guadalajara, México (09 febrero 2020).- Cuando el reloj marcó las 7:00 horas, una mañana de diciembre de 2017, los vecinos de la etapa número cuatro de Lomas del Mirador decidieron que había llegado el momento de recuperar la tranquilidad que les habían arrebatado.

Dos años antes, los paracaidistas se habían apropiado de viviendas abandonadas en el vecindario ubicado en Tlajomulco.

Desde entonces, los hijos de Jill Debbie Rodríguez Chávez se quedaban en casa resguardados de la delincuencia que apoderó de la zona.

«En esa ocasión que sacamos a los paracaidistas, eran las 7 de la mañana, y mi marido salió y empezó a hablarle a los vecinos que vivimos aquí, que saliéramos, que pues ya era hora de que nos levantáramos ahora sí que en armas», recuerda la mujer al avanzar por la Calle Monte Blanco Oeste.

«Se dieron a la tarea, hombres, ahora sí que a golpes, se le marcó a la patrulla, se le marcaba las autoridades y nada la verdad, y los sacamos, pero sí estuvo bastante crítico en esa ocasión».

La mayoría de casas deshabitadas en la zona son atractivas para los paracaidistas porque tienen garantizado el derecho humano al agua y la electricidad no es difícil conseguirla.

Como respuesta, los vecinos clausuran la toma de esos servicios y sellan las viviendas con el riesgo de ser sorprendidos por los legítimos propietarios.

«No sabes qué tipo de personas vayan a llegar aquí contigo, mucha de la gente llega aquí conmigo preguntándome si yo les doy permiso de meterse a casas, pero digo, ‘caray, yo por qué’, ¿verdad?, ‘yo quién soy para darte permiso'», añade Jill Debbie.

El despojo de viviendas es un delito y se originó por el abandono de casas en Tlajomulco propiciado por el fraude de voraces inmobiliarios que gozaron de la complicidad de autoridades municipales desde hace más de 12 años, explica el profesor investigador de la UdeG, Francisco Jiménez Reynoso.

«Hay miles de casas abandonadas, casas huevito, porque no puede vivir la gente cómoda ni siquiera dignamente y termina abandonando la casa», subrayó el experto.

«Luego llegan los llamados paracaidistas, es vox pópuli que en Tlajomulco hay mucho de este tipo de fraude, y, entonces, ya muchas personas que actúan en grupos lo saben, y simplemente es ir a buscar donde cayó un fraccionamiento más para ir a tomar las casas porque saben que no van a tener ningún problema».

Actualmente el Municipio de Tlajomulco está solicitando al Infonavit que le otorgue viviendas abandonadas en comodato para habitarlas bajo el esquema de arrendamiento que arrancó el año pasado.

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