Desde hace varios meses el agua llega turbia y con condiciones que les impiden utilizarla con normalidad
Pablo Toledo/ El Occidental
La instalación de una planta potabilizadora móvil en el cruce de las calles Plan de Ayala y Plan de La Noria, en el Fraccionamiento Revolución de San Pedro Tlaquepaque, fue recibida con opiniones encontradas por habitantes de la zona, quienes señalaron que la medida representa un apoyo temporal, pero no resuelve el problema de fondo relacionado con la calidad del agua que reciben en sus hogares.
Vecinos que acudieron al punto para abastecerse señalaron que desde hace varios meses el agua llega turbia y con condiciones que les impiden utilizarla con normalidad. Aunque reconocieron el esfuerzo del personal que opera la planta, insistieron en que la prioridad debe ser eliminar la fuente de contaminación y restablecer el suministro de agua en condiciones adecuadas.
Roberto Martínez, habitante de la colonia, afirmó que en su vivienda la problemática se ha agravado durante los últimos tres meses, aunque aseguró que desde tiempo atrás el agua llegaba ocasionalmente con suciedad. «Está bien que vengan a apoyar, pero no es suficiente. Lo que queremos es que el agua llegue limpia a nuestras casas», expresó.
El vecino cuestionó que, pese a las investigaciones anunciadas por las autoridades sobre el origen de la contaminación, hasta el momento no se haya informado con precisión qué empresas o actividades estarían provocando el problema. Consideró que las acciones para detener la contaminación deberían aplicarse con mayor rapidez.
Martínez también manifestó que los descuentos anunciados para el pago del servicio de agua potable no representan una solución para los usuarios afectados. Indicó que, más allá del costo del servicio, la principal demanda de los habitantes es recibir agua apta para su uso cotidiano. «No importa pagar menos si el agua sigue llegando en mal estado«, sostuvo.
Mientras persiste la problemática, explicó que en su hogar han tenido que implementar medidas adicionales para reducir riesgos, como desinfectar constantemente el tinaco, agregar cloro al agua y adquirir agua en llenaderos para algunas actividades domésticas, además de comprar agua purificada para consumo humano.
De acuerdo con su testimonio, estos gastos adicionales representan alrededor de 200 pesos semanales únicamente para contar con agua destinada al lavado de utensilios, situación que, dijo, implica una carga económica para las familias, aunque reiteró que el principal problema sigue siendo la falta de una solución definitiva.
El vecino señaló que, hasta el momento, su familia no ha presentado afectaciones a la salud porque dejaron de utilizar el agua para consumo en cuanto detectaron la contaminación. Sin embargo, insistió en que la instalación de plantas móviles debe ser una medida emergente y no sustituir las acciones necesarias para garantizar el suministro de agua limpia a la población.