Expertos advierten que la conservación del litoral depende de reducir la contaminación, controlar las descargas y fortalecer la educación ambiental
Rodrigo López Becerril/tribunaldelabahia.com.mx
13 julio, 2026
Foto: especial
Las playas de Puerto Vallarta son uno de los principales atractivos turísticos del destino y un motor para la economía local. Sin embargo, mantener su estado no depende únicamente de organizar jornadas de limpieza en la franja de arena. Especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) advierten que proteger estos ecosistemas requiere atender las fuentes de contaminación que deterioran la calidad del agua, muchas de las cuales tienen su origen tierra adentro y terminan desembocando en los ríos y el océano.
La advertencia cobra especial relevancia para Puerto Vallarta, donde la playa del Cuale ha registrado niveles elevados de contaminación por coliformes fecales en distintos estudios científicos. A ello se suma un problema que preocupa a habitantes y visitantes: las deficiencias en la recolección de basura en diversas colonias del municipio, situación que favorece que residuos sólidos sean arrastrados por las lluvias hacia los cauces de los ríos y, finalmente, al mar, afectando la calidad del agua y las playas.
De acuerdo con el doctor Juan José Kasper Zubillaga, investigador del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la UNAM, una parte importante del problema radica en la falta de conciencia ambiental. Explicó que muchas personas continúan dejando residuos en las playas o en espacios públicos pese a contar con contenedores para depositarlos, lo que incrementa la contaminación de los ecosistemas costeros y dificulta su conservación.
La contaminación va más allá de la basura visible
El doctor Juan José Kasper Zubillaga explicó que los plásticos representan uno de los mayores desafíos para la conservación de las playas. Señaló que estos materiales, al permanecer durante años en el ambiente, se fragmentan por efecto del sol, el oleaje y otros factores naturales hasta convertirse en microplásticos. Estas diminutas partículas son ingeridas por organismos marinos, pasan de una especie a otra a través de la cadena alimenticia y eventualmente pueden llegar al ser humano mediante el consumo de productos del mar.
El investigador añadió que los microplásticos no solo representan un riesgo físico para la fauna marina, sino también químico, ya que pueden transportar metales pesados y otros compuestos tóxicos utilizados durante su fabricación. Estas sustancias alteran el desarrollo y la reproducción de distintas especies, comprometen el equilibrio de los ecosistemas y afectan actividades económicas que dependen de un mar saludable, como la pesca y el turismo.
Kasper Zubillaga también advirtió que las descargas de aguas residuales constituyen otro factor que deteriora la calidad del agua. Explicó que estos vertimientos contienen materia orgánica, nutrientes y microorganismos patógenos capaces de provocar enfermedades gastrointestinales en las personas y alterar el equilibrio ecológico. Aunque las descargas no siempre llegan directamente a las playas, las corrientes terminan transportándolas hasta las zonas costeras, como ha ocurrido en distintos puntos del país, entre ellos la playa del Cuale, en Puerto Vallarta.
La protección requiere acciones integrales
El especialista también alertó sobre otras amenazas para los ecosistemas costeros, como la extracción de arena, la destrucción de dunas por desarrollos urbanos y los efectos del cambio climático. Explicó que el aumento del nivel del mar y la intensificación de la erosión reducen la capacidad natural de recuperación de las playas, por lo que insistió en que las acciones de conservación deben ir mucho más allá de la limpieza superficial.
En este contexto, Puerto Vallarta enfrenta el reto de fortalecer el manejo integral de los residuos, mejorar la recolección de basura, evitar que los desechos lleguen a ríos y arroyos, vigilar las descargas de aguas residuales y fomentar una mayor educación ambiental. Solo mediante una estrategia que ataque las causas de la contaminación será posible preservar la calidad del agua, proteger las playas y garantizar que estos ecosistemas continúen siendo uno de los principales patrimonios naturales y turísticos de la región.