Vecinos e integrantes de organizaciones sociales expusieron las condiciones en las que se encuentran los puntos de descarga
Pablo Toledo/ El Occidental
Las comunidades de la periferia de la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG) reclamaron que las acciones para garantizar el abastecimiento de agua a la ciudad no han ido acompañadas de soluciones para quienes viven cerca de las descargas de aguas residuales. Habitantes de El Salto señalaron que la contaminación en la zona de la presa de Las Pintas permanece como un problema sin resolver después de décadas de denuncias.
Durante un recorrido por el lugar, vecinos e integrantes de organizaciones sociales expusieron las condiciones en las que se encuentran los puntos de descarga y cuestionaron la falta de resultados para frenar la contaminación. Afirmaron que las afectaciones forman parte de la vida cotidiana de quienes habitan en las inmediaciones.
Los habitantes señalaron que la atención de las autoridades se ha centrado en las necesidades de abastecimiento de Guadalajara, mientras que las comunidades cercanas a los cauces contaminados continúan a la espera de medidas que atiendan sus demandas. Consideraron que las obras hidráulicas deben contemplar tanto el suministro para la ciudad como las condiciones ambientales de las localidades por donde pasa el agua.
Uno de los puntos de preocupación es el sistema antiguo de abastecimiento, que incluye infraestructura utilizada para conducir agua hacia la capital jalisciense. Los vecinos indicaron que las condiciones de la presa de Las Pintas evidencian la necesidad de revisar no solo las instalaciones, sino también las descargas que llegan a este sistema.
La presencia de lirio acuático y la acumulación de residuos han formado parte de las intervenciones realizadas en el embalse. Sin embargo, los habitantes sostuvieron que retirar la vegetación y limpiar el cuerpo de agua no es suficiente si continúan los vertidos de aguas residuales sin que se conozca una solución definitiva para detenerlos.
También cuestionaron que las medidas anunciadas para proteger el agua destinada al consumo de la población no se traduzcan en una mejora para quienes viven en las inmediaciones de los puntos contaminados. Para los inconformes, evitar que el agua afectada llegue a una planta potabilizadora atiende una parte del problema, pero no resuelve las condiciones de los lugares donde se originan o acumulan los contaminantes.
Ante este panorama, las organizaciones vecinales insistieron en la necesidad de identificar y atender las descargas irregulares, además de transparentar las acciones de saneamiento y los resultados de las inspecciones. Señalaron que la falta de información sobre las medidas aplicadas dificulta conocer los avances y determinar si las intervenciones tendrán efectos duraderos.
Los habitantes pidieron que las comunidades de El Salto y otras zonas de la periferia sean incluidas en las decisiones relacionadas con el saneamiento de la cuenca. Advirtieron que la solución no puede limitarse a proteger el abastecimiento de la ciudad, sino que debe considerar también a la población que vive cerca de los puntos de contaminación.