Violeta Meléndez/Mural
Guadalajara (07 julio 2024)

Por malas prácticas agrícolas, ganaderas, incendios forestales, obras de alto impacto sin medidas de mitigación, entre otras causas, el 90 por ciento del suelo en Jalisco presenta algún nivel de degradación o desertificación, es decir, en riesgo de perder su función ecosistémica y de productividad.

Así lo advirtió el especialista en edafología y ex funcionario federal Jacinto Samuel García Carreón, a propósito del Día Internacional de la Conservación del Suelo, ante lo cual señala que en México aún es insuficiente la información sobre las características del suelo y la importancia que esto tiene en la autonomía alimentaria del país, así como medidas para restaurarlo.

«Podríamos decir que el 90 por ciento del Estado está sufriendo las consecuencias de la desertificación, entendidas como la pérdida de capacidad productiva de las tierras, la conjunción de los recursos edáficos, bióticos e hídricos; la combinación de falta de esos tres recursos generan esa desertificación», explicó.

«Si vemos un mapa de Estados Unidos vemos claramente la profundidad de los suelos y vemos que la faja maicera de ese país tiene una alta productividad porque aprovechan el agua y la profundidad del suelo. Esa información falta en México».

Recordó que las primeras capas del suelo son las más importantes porque son donde se encuentra la diversidad de microorganismos, que son la base de procesos biogeoquímicos imprescindibles para las plantas, desde bacterias, hongos e invertebrados que interactúan con las raíces para facilitarles la absorción de nutrientes.

Sin embargo, estas capas superiores también son las más impactadas por incendios forestales, sobrepastoreo de ganado, erosión hídrica, bancos de material, construcciones, entre otras, que agotan este ecosistema.

«Las primeras capas son las que tienen los nutrientes del suelo y por eso es tan importante conservarlas. Creo que no hemos sabido explicar de manera correcta a las personas que usamos el suelo la importancia de las propiedades del suelo, si tuviéramos más información sobre cómo influyen esas propiedades en la productividad sería diferente», abundó.

«Afortunadamente es posible recuperar tierras parcialmente degradadas (…). Se necesitan obras para captar la lluvia y evitar el arrastre del suelo por agua, incrementar la materia orgánica del suelo, obras de retención de suelo. Hay alternativas».

De acuerdo con el Sistema Satelital de Monitoreo Forestal, en Jalisco el 56 por ciento de su cobertura de suelo es forestal, el 30 por ciento agrícola, 9 por ciento pradera, dos por ciento corresponde a asentamientos humanos, y el resto otros.