por Lauro Rodríguez/ntrguadalajara.com
 24 de Agosto de 2021, 06:00 –

(REUNIÓN POBLADORES-FEDERACIÓN. Gabriel Espinoza participó en el encuentro con la Conagua realizado el sábado. Foto: Especial)

Habitantes de Temacapulín, Acasico y Palmarejo, poblados afectados por el proyecto de la Presa El Zapotillo, no quedaron conformes con la propuesta de operación para la megaobra que la Comisión Nacional del Agua (Conagua) les presentó el sábado, pues consideran que el riesgo de inundación seguirá latente, según el vocero de los pobladores, Gabriel Espinoza Íñiguez. 

El sábado, el director de la Conagua, Germán Martínez Santoyo, estuvo en Temacapulín para exponer el proyecto para El Zapotillo. La propuesta consiste en dejar la presa con una cortina de 80 metros y en generar un sistema automatizado en las compuertas que por medio de tecnología desagüe cuando el agua comience a superar los 50 metros de altura. La dependencia federal prevé que a 51 metros se comenzarían a generar problemas de inundación. 

Sin embargo, parte de esa zona del estado carece incluso de cobertura de señal para teléfonos celulares, por lo que el dejar una acción como el desagüe de la presa a cargo de la tecnología no fue bien visto por los habitantes, pues podría fallar y provocar que los pueblos queden bajo el agua.  

Además, la propuesta oficial dejó abierta la puerta para que futuras administraciones federales revivan el megaproyecto original, es decir, se podría elevar la cortina de la presa a 105 metros e inundar las tres poblaciones junto a sus tierras de cultivo. 

Espinoza Íñiguez aceptó que estos aspectos dejaron más dudas que respuestas a los pobladores; sin embargo, calificó como positivo que la Conagua les diera permiso de acudir a la presa y estudiar detalles en las próximas tres semanas. Los habitantes visitarán la megaobra junto con un grupo de investigadores independientes que los asesoran. 

Adelantó que Temacapulín, Acasico y Palmarejo no van a permitir un modelo de regulación de la capacidad de la presa que no garantice su seguridad. Además, expuso que si después de revisar a detalle el proyecto los pueblos no le ven viabilidad, crearán una contrapropuesta a presentar al presidente Andrés Manuel López Obrador a su regreso a los pueblos afectados, proyectado para mediados de septiembre. Si el mandatario federal no la llegara a aceptar, dirían no a la presa y exigirían su cancelación. 

De entrada, la contrapropuesta consideraría vertederos en la cortina, justo a 50 metros de altura. Esta infraestructura no dependería de la tecnología y garantizaría que nunca se supere ese límite de agua, por lo que los pueblos estarían a salvo. 

El vocero dijo que cualquier decisión que tomen los pueblos será controversial, pero adelantó que pugnarán por salvar a las tres comunidades y las tierras de cultivo.  

Vertederos, la mejor opción 

Para el investigador de la Universidad de Guadalajara (UdeG) y especialista en temas del agua, José Antonio Gómez Reyna, la opción de los vertederos contemplada en la contrapropuesta es la más viable y tendría un costo de alrededor de 600 mdp.  

Con este proyecto, añadió, el agua se drenaría de forma natural y para las próximas administraciones sería muy costoso realizar infraestructura regresiva para sellar los vertederos, lo que daría mayor seguridad a los pobladores. 

De paso lamentó que la Conagua maneje un doble discurso. Previo al sábado, relató, investigadores de la UdeG e integrantes del Observatorio Ciudadano de Gestión Integral del Agua se reunieron de manera virtual con funcionarios de la dependencia federal, encuentro en el que éstos aseguraron que no existía una idea consolidada de proyecto para El Zapotillo; sin embargo, uno días después llegaron a Temacapulín con un plan ya listo para implementarse si así lo quisieran los pobladores. 

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