
- El 13 de mayo, ciudadanos denunciaron a través de redes sociales la aparición de plantíos de agave en el Bosque La Primavera, en Tlajomulco. Foto: Cortesía
Violeta Meléndez/Mural
Guadalajara, México (16 mayo 2021).- Aunque recientemente las autoridades ambientales retiraron un plantío de agave en La Primavera, todavía tienen pendientes mil 640 hectáreas de distintos cultivos dentro del área protegida cuyos polígonos resaltan como zonas deforestadas dentro del bosque.
Agave, caña, maíz, pastizal y otros cultivos de temporal son los que han persistido dentro de la Reserva de Biosfera debido a que son más antiguos que el decreto de protección, el cual restringe ese tipo de actividades pero, por antigüedad, se les permitió continuar.
Sin embargo, el plan de manejo de La Primavera del año 2000 estableció como una acción permanente trabajar con los dueños de los cultivos para reducir el uso de pesticidas y agroquímicos, para eventualmente retirarlos y sustituirlos por actividades sustentables.
«Después del impacto por fraccionamientos, la mayor causa de afectación son los campos de cultivo que han sustituido al bosque, sobre todo en los extremos oeste y norte», señala el documento.
Incluso, el borrador del plan de manejo del año 2020 que no ha entrado en vigor reconoce que hay mil 640 hectáreas de distintos cultivos dentro de La Primavera, y vuelve a plantearse como meta, 20 años después, reconvertir dicha actividad contraria a la conservación del bosque.
«Identificar qué actividades productivas y tradicionales pueden hacerse en el bosque (explorar la viabilidad de reconversión de cultivos actuales por plantaciones comerciales forestales)», plantea el documento como meta en el corto plazo, pues en 41 años no la han erradicado.
Otra de las prácticas que el Organismo Público Descentralizado La Primavera tolera, a pesar de estar expresamente prohibida en el decreto de protección, es la ganadería.
Ejidos como el Pic Nic y López Mateos son algunos de los que mantienen el pastoreo de ganado bovino, incluso otros animales de granja que constituyen especies exóticas, pese a los impactos nocivos para el suelo, vegetación y microbiota.
«La ganadería que se practica en el ANP es extensiva, poco controlada y sólo en ciertos casos semiestabulada, aunque se realizan labores de raleo para sacar al ganado disperso de los predios que son propiedad pública y algunos predios privados», dice el documento.
«Sigue habiendo una presencia significativa de ganado (principalmente caballar y bovino) la cual provoca erosión».
