Ana Luisa Santiago, bióloga del Centro Universitario de Ciencias Biológicas y Agropecuarias (CUCBA), sostiene que el estudio de monitoreo también revela que con todos sus problemas, el joven bosque en La Primavera es resiliente, es decir, responde a los desastres.
“Los resultados son muy alentadores en la medida en que los sitios muestreados no fueron alterados en todo el tiempo que abarca el trabajo; podemos decir que el bosque tiene una gran resiliencia, se recupera, se mantiene en su diversidad. Hay que decir que estos bosques evolucionan con este disturbio del fuego (…) el problema es cuando la recurrencia de las perturbaciones rebasa las capacidades del sitio”.
Porque los ecosistemas son dinámicos, las tasas registradas en 11 años de monitoreo pueden variar. Y puede ser para peor si las transformaciones negativas no dan reposo al bosque.
“Nos preocupan los lugares que recurrentemente se incendian, porque el fuego da menos tregua o menos oportunidad de que se recuperen (…) y encontramos fundamental no tener pérdida en la cobertura del bosque porque la capacidad de retener el suelo o recargar el agua, descienden. De forma paralela, el doctor Raymundo Villavicencio hizo un trabajo sobre la recarga de agua y demostró que donde hay más árboles, más densidad, más agua se recarga. Es así de simple”.
Bajo esta premisa, se puede delinear claramente que la aptitud esencial de La Primavera es la conservación y la investigación científica, no los fraccionamientos ni los negocios de corto plazo. La caldera volcánica sobre la que se asienta el bosque ha permitido florecer de mil 300 a mil 600 especies vegetales y animales, lo que constituye en términos de diversidad más riqueza que países completos ubicados más allá de la línea intertropical.
“Necesitamos visualizar la interacción que esperamos como sociedad en Guadalajara y cómo nos relacionamos con nuestra reserva, nuestro seguro de servicios ecosistémicos a futuro (…) y no pensar que no es de todos y es de nadie”, añade.
En ese sentido, resulta esencial pensar en un esquema de amortiguamiento de los procesos urbanos más allá del polígono protegido. Establecer medidas para manejar el fuego de manera que sostenga su relación con la dinámica evolutiva del bosque, pero no tenga una incidencia destructiva como la que ya se refleja en el descenso de las tasas de regeneración natural.
Las conclusiones de este informe de monitoreo señalan: “La dinámica de cambio del bosque (…) está sujeta a diferentes factores intrínsecos como la capacidad de reproducción y establecimiento, la competencia y la senilidad de las especies, así como a las características físico-geográficas y ambientales, los cuales juegan un papel importante en la estructura, composición y diversidad de la comunidad forestal”.
En contraste, “los regímenes de perturbaciones y de impacto antropogénico influyen de manera negativa en los patrones de cambio, siendo posiblemente los incendios forestales uno de los motores principales en esta dinámica de cambio. Es recomendable proseguir con este sistema de supervisión forestal (…) para incrementar el acervo de información que fungirá como herramienta en la toma de decisiones, así como desarrollar nuevas líneas de investigación dirigidas a la evaluación del cambio de la estructura del bosque de esta microcuenca debido a la incidencia de incendios forestales”.
JB

