PRESA. Para que El Zapotillo se pudiera destrabar fue necesario ajustar el proyecto. Entre los cambios destacaron la no inundación de Temaca, Acasico y Palmarejo, y la apertura de ventanas vertedoras a los 40 metros de la cortina. (Foto: Cuartoscuro)

por Sonia Serrano Íñiguez/ntrguadalajara.com

6 de Noviembre de 2026

Ante la crisis del agua que enfrenta la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG), las autoridades han señalado que el problema no comenzó cuando el agua contaminada salió de las llaves en las casas de los ciudadanos, sino ante las fallas y omisiones de décadas. También se ha mencionado la falta de acuerdos para impulsar los proyectos que en su momento se presentaron como una solución, pero que no se concretaron, los cuales van desde el crédito japonés hasta la Presa Arcediano.

La realidad es que, además de la falta de acuerdos, los proyectos que a lo largo de las últimas décadas se fueron desechando, presentaron fallas técnicas, falta de planeación y costos elevados, lo que también influyó para que no prosperaran, según confirmaron a este diario personas que participaron en los procesos de revisión.

Uno de los proyectos se remonta a 1997, cuando el entonces gobernador panista Alberto Cárdenas Jiménez presentó una propuesta para contratar un crédito de 150 millones de dólares (mdd) a través de Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos (Banobras) con el Fondo de Cooperación Económica de Ultramar de Japón, en lo que se conoció como el crédito japonés.

El proyecto consistía en la contratación del crédito y la participación de un monto igual por parte de la Federación para una bolsa de 300 mdd. Los recursos serían para infraestructura que permitiera mejorar el funcionamiento del Sistema Intermunicipal de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado (Siapa), tres plantas de tratamiento de aguas residuales en El Ahogado, Río Blanco y Atemajac, y un acueducto para unir las presas El Salto y Elías González Chávez –también conocida como Presa Calderón–, pero no prosperó.

Ex funcionarios de esa administración han señalado los desacuerdos políticos como la razón por la que no progresó la propuesta, especialmente porque no hubo respaldo del entonces diputado local y líder político de la Universidad de Guadalajara (UdeG), Raúl Padilla López.

De hecho, el principal desacuerdo se dio entre el gobierno de Cárdenas Jiménez y la UdeG. Asesores de la casa de estudios que participaron en la revisión del proyecto confirmaron las diferencias, pero también señalaron que éste tenía fallas técnicas graves. La primera es que partía de la petición del crédito y no de la infraestructura que se financiaría.

Una vez que se detectó la posibilidad de concretar el crédito, relataron, se tomaron proyectos previamente elaborados por técnicos del Siapa y se integraron a la propuesta, por lo que nunca existió la certeza de que fueran la mejor opción. La principal causa del fracaso fue que “no había un proyecto afinado”, aseguró el coordinador del Observatorio Ciudadano para la Gestión Integral del Agua, Juan Guillermo Márquez Gutiérrez.

Finalmente, el propio Alberto Cárdenas retiró en 1998 la propuesta que había enviado al Congreso del Estado.

PRESA ARCEDIANO

En el año 2000 se retomaron las discusiones para dotar de infraestructura hidráulica adicional a la ciudad y comenzó a revisarse el proyecto para construir una presa para almacenar agua del río Santiago en la zona de la barranca, en el punto conocido como Arcediano.

A la llegada del panista Francisco Ramírez Acuña al gobierno del estado y con el impulso de Enrique Dau Flores, un priista siempre vinculado a proyectos hidráulicos, se dio forma al proyecto de la Presa Arcediano. Al mismo tiempo, comenzaron las protestas porque ya se conocía que la calidad del agua del río Santiago no era la óptima para el abasto y porque implicaba la inundación de tierras de cultivo y viviendas. Incluso, un amparo ganado por la señora Guadalupe Lara, habitante de Arcediano, se convirtió en un obstáculo para la obra y un acto simbólico en la defensa del territorio.

El gobierno de Jalisco llegó a un acuerdo con el federal para el financiamiento del proyecto, que consistía en la construcción de la presa para el abasto, así como seis plantas de tratamiento de aguas residuales distribuidas en la metrópoli. La entidad haría su aportación vía deuda, por lo que en 2003 el Congreso del Estado autorizó un crédito por mil 950 millones de pesos (mdp) para el abasto y de mil 700 mdp más para saneamiento.

El proyecto original tuvo su primera modificación cuando en lugar de las seis plantas de tratamiento se decidió únicamente construir dos macroplantas: la de El Ahogado y Agua Prieta.

En cuanto a la presa, la falta de consenso, la comprobación de la existencia de una falla geológica que encarecería de manera considerable el costo de la cortina y provocaría filtraciones, así como la contaminación del río Santiago, llevaron a que se cancelara en diciembre de 2009.

INCOMPLETO

El Zapotillo, el último gran proyecto para dotar de agua a la ciudad, se inauguró el 17 de agosto de 2024, pero a la fecha no puede proporcionar agua a la metrópoli porque falta la construcción de un acueducto y obras de electrificación.

DE PURGATORIO AL ZAPOTILLO

Al cierre del gobierno de Ramírez Acuña y comienzo de la gestión del también panista Emilio González Márquez se apostó por un nuevo proyecto: la construcción de la Presa El Purgatorio. Las obras de preparación en Arcediano, incluido el retiro del histórico puente de piedra, y los estudios tanto para ese proyecto como para el del Purgatorio, habían consumido ya para ese momento más de mil 100 mdp del crédito contratado por el gobierno de Jalisco.

Los más de 800 mdp restantes fueron transferidos durante el gobierno de Enrique Alfaro Ramírez como deuda al Siapa para que realizara obras en la ciudad, entre las que están las del Parque San Rafael.

Para 2018, las obras de El Purgatorio, que se diseñó como una presa derivadora, fueron suspendidas pese a que apenas llevaban 20 por ciento de avance. En cambio, se apostó como una mejor opción para traer agua a la ZMG continuar con la construcción de la Presa El Zapotillo, en el municipio de Cañadas de Obregón, para aprovechar el agua del río Verde. El proyecto inició en 2005, pero su construcción comenzó hasta 2009.

Aunque El Zapotillo se anunció como un esquema de abasto para la ciudad de León, Guanajuato, la ZMG y 17 municipios de Los Altos, en Jalisco, solo tenía prevista la construcción de un acueducto hasta León, el cual fue entregado en concesión a la empresa española Abengoa.

Para la Zona Metropolitana se había planteado, pero no confirmado, que el agua se enviara a El Purgatorio y de ahí a la ciudad. Con la construcción de una cortina de 105 metros, se previó inundar los poblados de Temacapulín, Acasico y Palmarejo.

En 2013, cuando la cortina ya tenía una altura de 80 metros, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) resolvió la controversia constitucional 93/2012 promovida por diputados locales, en la que se ordenó detener ahí las obras debido a que el entonces gobernador Emilio González no tenía la autorización del Congreso del Estado para el acuerdo de distribución de agua firmado con los gobiernos federal y de Guanajuato.

Además, los amparos concedidos al ejido Agua de Obispo y a la Asociación Ganadera de San Juan de los Lagos obligaron a la modificación del trazo del acueducto de Abengoa, con lo que empezaron los problemas que terminaron en que este proyecto también fracasara, lo que se sumó a la quiebra de la empresa española.

No obstante, El Zapotillo se retomó en los gobiernos federal de Andrés Manuel López Obrador y estatal de Enrique Alfaro Ramírez, sólo que la Presidencia descartó ligarlo al Purgatorio. Además, el acuerdo final dictó que el agua solo sería para la ZMG, que no se inundarían Temaca, Acasico y Palmarejo, que la cortina se quedaría en 80 metros y que se abrirían ventanas vertedoras a los 40 metros. Finalmente, fue inaugurado el 17 de agosto de 2024.

Pero a la fecha la presa no ha enviado agua a Guadalajara porque no se llevaron a cabo obras necesarias, lo que es reconocido por autoridades estatales y la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo, quien en semanas recientes ha afirmado varias veces que el ex gobernador Enrique Alfaro Ramírez se había comprometido a realizar los trabajos y no lo hizo. Se trata de un acueducto de la Presa Calderón a la Planta Potabilizadora de San Gaspar y la ampliación de esta última.