Escrito por:Karen Garcia/zonadocs.mx
30 septiembre, 2026
Habitantes de la Barranca de Huentitán y el Centro de Estudios e Investigación de la Barranca (CEIBA) denuncian la contaminación de las cascadas de Huaxtla y el Río Milpillas por lixiviados provenientes de basureros de Zapopan y Ocotlán. A más de tres décadas de exigir atención de las autoridades, señalan que los residuos tóxicos continúan poniendo en riesgo el agua, los ecosistemas, la agricultura y la vida comunitaria.
Por Karen García / @karen_gdlt
El Centro de Estudio e Investigación de la Barranca (CEIBA) y pobladores de la Barranca de Huentitán, denuncian el ecocidio por la contaminación a las cascadas de Huaxtla, ubicadas en Zapopan, así como del Río Milpillas, debido a lixiviados, líquidos tóxicos en descomposición provenientes de basureros como “Picachos”, ubicado en Zapopan y Hasar´s en Ocotlán, Jalisco.
Además, al conectar el Río Milpillas con varias cuencas y ojos de agua, estos líquidos que contienen metales pesados, ponen en riesgo la flora y fauna local, la agricultura local, el turismo y la salud de los pobladores.
Alejandro Mercado González y Leonardo Orozco, miembros de CEIBA y pobladores de Huaxtla expresaron en entrevista para ZonaDocs que estas denuncias hacia la contaminación del río y su territorio no son nuevas, sino que es una lucha que desde 1994 han llevado a cabo. Sin embargo, en todos estos años los tres niveles de gobierno han sido negligentes con la contaminación, la desregulación y las afectaciones de estos vertederos.
“A ambos (basureros) les falta hacer las cosas de manera correcta con el manejo de residuos y filtraciones. Hay registros de que directamente avientan los lixiviados a las cauces del arroyo, ya sea por negligencia, por voluntad u otros motivos afectan la zona, el río Milpillas se ve afectado y comprometido completamente.”, expresó Leonardo.
Los pobladores expresan que cada año en el temporal de lluvias, la contaminación es más evidente, ya que con el arrastre de las aguas se puede observar todo de manera superficial. Esto no significa que el resto del año las aguas del arroyo estén libres de contaminación, pues los lixiviados pueden mantenerse de manera subterránea. Esto, les causa una preocupación mayor, ya que estos líquidos tóxicos también afectan ojos de agua, donde la comunidad se abastece de agua potable y de uso para actividades cotidianas.
“A raíz de esta contaminación se empieza a morir todo el ecosistema. Hay pescados dentro de las cascadas, ranas, cangrejos, diferentes tipos de animales que están ahí y que mueren durante el tiempo de contaminación de lo fuerte que es. Hay años en los que no alcanza a repoblarse.”, expresó Leonardo y puntualizó que las huertas de mango son las que se han visto con mayores daños, lo que afecta a la derrama económica del sitio.
Desde el año 2009, han realizado estudios sobre el agua y los lixiviados que el basurero trae consigo, en los que han detectado que las cuencas están contaminadas con metales pesados como arsénico, plomo, mercurio, cianuro, etc. Metales que tienen consecuencias en la salud de los pobladores.
Si bien, gracias a las acciones que CEIBA ha llevado a cabo en la denuncia de la contaminación de las cascadas de Huaxtla, la PROFEPA (Procuraduría Federal de Protección al Ambiente) asistió al sitio para ver las afectaciones. Sin embargo, esto no asegura una protección al medioambiente, ya que como lo expresan los pobladores, solamente hacen “recomendaciones, pero nada por arreglarlo”.
“La PROFEPA hizo un recorrido para ver las afectaciones y la contaminación que hay, pero es lo que realmente hacen, nomás ver.”, expresó Leonardo, puesto que no tomaron muestras del agua, no levantaron folio o evidencias, así como expusieron que la PROFEPA no tiene presupuesto y en todo el estado de Jalisco cuenta solamente con cuatro inspectores del ambiente.
Por parte de la PROEPA (Procuraduría Estatal de Protección al Ambiente) no ha habido ningún acercamiento, expresan que puede deberse a un conflicto de intereses, pues el hijo de Juan José Frangie, presidente municipal de Zapopan, Iker Frangie Martínez Gallardo es titular de esta institución.
“Ninguno de los dos ha dado comunicado, ni uno como autoridad de mantener el ambiente limpio, ni otro como responsable de los residuos domésticos que llegan al tiradero.”, expresaron.
Por otro lado, el gobernador de Jalisco, Pablo Lemus declaró que el derrame de lixiviados en Huaxtla, ya se detuvo y que la zona no presenta fugas activas. Estas declaraciones causaron gran indignación por parte de los pobladores, puesto que expresan que está mintiendo y minimizando la situación, ya que no se ha presentado ni mandado a nadie en su representación para realizar una inspección.
“Es un problema real, es tangible y actual. Lo estamos viendo en este momento. Y a este personaje que es gobernador, se le hace fácil decir lo primero que pueda para que no se le manche el nombre.”, expresaron.
Entre sus exigencias está el que se realicen estudios sobre la calidad del agua, resultados públicos y verificables, la protección de las cuencas, supervisión de los basureros, inspecciones completas y transparentes, así como la participación de las comunidades, e inclusive, el cierre del basurero.
Durante los próximos días, CEIBA realizará actividades para que la sociedad civil conozca la situación, se involucre en la lucha y continúe la exigencia de justicia ante este ecocidio.
“Ni ambientalistas, ni ecologistas, somos pueblos en resistencia. Pueblos de la Barranca del Río Santiago, comunidad indígena San Francisco Ixcatán, Pueblos de la Soledad, Huaxtla, San Lorenzo y Milpillas.”, declararon mediante redes sociales.