NO HAN PARADO. En la comunidad zapopana sostienen que los escurrimientos de lixiviados continúan. (Foto: Michelle Vázquez)
por Miguel Angel Vidal Preza/ntrguadalajara.com
1 de Octubre de 2026
Habitantes de Huaxtla, en Zapopan, advirtieron que el derrame de lixiviados en el río Milpillas no está controlado, como afirmó el gobernador Pablo Lemus Navarro, y señalaron que persiste el riesgo de contaminación para los manantiales de los que se abastecen las comunidades. También denunciaron afectaciones a cultivos y pidieron una solución de fondo para los problemas generados por los vertederos de la cuenca: Picachos y Hasar’s.
Leonardo Orozco, habitante de Huaxtla, sostuvo que los escurrimientos de lixiviados continúan y cuestionó que las autoridades hayan señalado que el derrame fue incidental y que ya estaba controlado. Sostuvo además que todavía se observa afectación en la zona.
Alejandro Mercado, también habitante de la comunidad, advirtió que uno de los principales manantiales de Huaxtla se encuentra a unos 50 metros del río Milpillas y es utilizado para el consumo y las actividades domésticas de la población.
Explicó que, ante la cercanía con el cauce, los habitantes no tienen certeza sobre las condiciones actuales del agua. Añadió que el río también es utilizado para el riego de huertos de mango, limón y otros árboles frutales ubicados en la Barranca, donde, afirmó, algunos ejemplares ya se han secado.
Mercado señaló que los escurrimientos no serían un hecho aislado, pues, de acuerdo con lo que han observado los habitantes, durante las lluvias los lixiviados vuelven a mezclarse con el agua que llega al río.
Los habitantes también cuestionaron la actuación de las autoridades ambientales. Orozco reconoció que personal de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) ha acudido a la zona; sin embargo, no ha realizado muestreos ni ha aplicado medidas para atender el problema.
El presidente de Bienes Comunales de Ixcatán, José Casillas, recordó que el conflicto con los vertederos tiene décadas. Para ejemplo, el basurero de Copala, el cual fue cerrado hace 32 años, pero aún genera lixiviados, mientras que Picachos y Hasar’s reciben juntos más de 5 mil toneladas de residuos al día.
Casillas recordó que existen compromisos previos entre autoridades y comunidades que no se han cumplido. Mencionó un convenio de 2009 con el Ayuntamiento de Zapopan en el que se acordaron obras sociales para las comunidades de la zona y medidas relacionadas con el manejo de lixiviados; sin embargo, persisten los pendientes.
Por ello, afirmó que continúan las denuncias ante la Profepa y recordó la entrega de expedientes con alrededor de 4 gigabytes de información a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y el Congreso de la Unión. El material, explicó, incluye fotografías, imágenes captadas con dron y documentos relacionados con las solicitudes realizadas durante años.
Finalmente, los representantes comunitarios insistieron en una solución de fondo al problema de los lixiviados y solicitaron estudios y muestreos para determinar las condiciones del agua y el impacto ambiental en la zona.