Por: Héctor Escamilla meganoticias.mx 25-08-2026

Las inundaciones que durante este temporal han golpeado Periférico Sur y Toluquilla tienen detrás un problema: un  territorio cada vez más urbanizado. El crecimiento de fraccionamientos y colonias sobre las partes altas del Cerro del Cuatro reduce superficies capaces de retener e infiltrar lluvia, mientras aumenta el volumen de agua que desciende hacia las zonas bajas.

El problema quedó expuesto en julio, cuando una tormenta dejó más de 100 vehículos afectados en Periférico Sur, entre ellos unidades de transporte público, mientras el Arroyo Seco alcanzó su capacidad y registró desbordamientos. Apenas el sábado el Periférico se volvió a anegar desde Santa Maria Tequepexpan hasta el ingreso a Adolf Horn.

Entre los desarrollos recientes en la ladera sur se encuentra Zimalta, que se suma a urbanizaciones anteriores como Las Terrazas. En las laderas poniente y norte también se extendieron asentamientos y colonias como Buenos Aires y Francisco I. Madero.

La modificación del terreno tiene consecuencias sobre el comportamiento del agua: al existir menos suelo permeable, una mayor proporción de la lluvia escurre superficialmente y desciende hacia las partes bajas.

En la ladera sur, estos escurrimientos llegan al corredor comprendido entre 8 de Julio y Adolf Horn. Investigadores también han señalado que las intervenciones realizadas en las laterales de Periférico modificaron las condiciones de algunos escurrimientos naturales de la zona.

El agua continúa posteriormente hacia el sistema del Arroyo Seco. Durante las tormentas más intensas, el cauce ha llegado al límite de su capacidad y registrado desbordamientos, con afectaciones hacia Toluquilla y otros puntos del sur metropolitano. Desde junio, autoridades de Tlaquepaque habían documentado que el Arroyo Seco alcanzó el 100 por ciento de su capacidad durante una tormenta.

Especialistas de la Universidad de Guadalajara han advertido que el fenómeno no puede explicarse únicamente por la intensidad de las lluvias. La sustitución de superficies naturales por áreas urbanizadas incrementa los escurrimientos que terminan llegando a cauces y colectores cuya capacidad resulta insuficiente ante el crecimiento de la ciudad.

El fenómeno también ocurre en la ladera norte del Cerro del Cuatro. El agua que desciende desde las zonas urbanizadas se dirige hacia sectores como la Zona Industrial y ejerce presión sobre la infraestructura hidráulica y el vaso regulador de El Deán.

Así, el Cerro del Cuatro funciona como un parteaguas: la urbanización de sus distintas laderas modifica escurrimientos que terminan concentrándose en diferentes puntos de una metrópoli que continúa creciendo sobre sus rutas naturales de agua.