Investigadores de la UdeG advierten que pavimento sobre las raíces, suelos compactados y plagas mantienen a varios ejemplares debilitados o muertos

Isaura López/ El occidnetal

 Árboles sin hojas por el ataque de hormigas, ejemplares afectados por hongos, raíces prácticamente sepultadas bajo cemento y troncos que permanecen en pie aun después de morir forman parte de un problema de salud ambiental que se extiende por el Área Metropolitana de Guadalajara (AMG).

Investigadores de la Universidad de Guadalajara (UdeG) advirtieron que la infraestructura urbana se ha convertido en uno de los principales factores de presión para el arbolado: pavimento, obras públicas, compactación del suelo y espacios reducidos para las raíces deterioran progresivamente a ejemplares que deberían contribuir a disminuir las temperaturas, captar agua y mejorar las condiciones ambientales de la ciudad.

Sara Gabriela Díaz Ramos, del Departamento de Celulosa y Papel del Centro Universitario de Ciencias Exactas e Ingenierías (CUCEI); Gerardo Alberto González Cueva, profesor investigador, y Agustín Gallegos Rodríguez, jefe del Departamento de Producción Forestal del Centro Universitario de Ciencias Biológicas y Agropecuarias (CUCBA), expusieron distintos factores que están llevando al arbolado urbano a condiciones de estrés, enfermedad y muerte.

Reforestan dentro del Fraccionamiento Lomas del Sur, en Tlajomulco

Uno de los problemas más graves, advierten especialistas es que, pese a que el deterioro puede observarse en calles, avenidas y espacios públicos, actualmente se carece de un estudio o conteo actualizado que permita conocer qué porcentaje de los árboles metropolitanos está enfermo, afectado por plagas o muerto.

Un antecedente disponible corresponde a un estudio de 2018, que advertía que 26% de los árboles analizados en Guadalajara y Zapopan presentaban condiciones de enfermedad,. Sin embargo, ocho años después se carece de información actualizada que permita establecer si la problemática aumentó o disminuyó.

Exactamente no tenemos un estudio. Hace falta muchísimo trabajo. Falta hacer una coordinación universidades, ayuntamientos para hacer un censo. Las placas, la enfermedad. Es triste, porque se compra arbolado en cantidad y desafortunadamente se necesita personal para estar supervisandoSara Gabriela Díaz Ramos, especialista del CUCEI

Cemento y pavimento asfixian las raíces

Parte de la enfermedad del árbol urbano comienza debajo del suelo, advierte, que en diferentes vialidades los ejemplares están prácticamente rodeados de concreto, sin un cajete suficientemente amplio para permitir la infiltración de agua y el intercambio necesario para sus raíces.

Hay arbolado en algunos parques que van a ser a lo mejor algún tipo de edificación y lo que hacen para no cortar el árbol, hay una pavimentación. Entonces, ahí ya se dañó tanto lo que es la parte de radicular como el espacio donde le va a captar agua. Si es importante que tengan un cajete, sí, para que pueda captar agua o incluso el mismo nutriente que caiga con el agua de lluvia porque se sabe que tienen nutrientesSara Gabriela Díaz Ramos, especialista del CUCEI

La situación adquiere mayor relevancia durante el temporal: aunque existe disponibilidad de agua de lluvia, ésta puede escurrir sobre banquetas y pavimentos sin alcanzar adecuadamente el sistema radicular.

Desafortunadamente cuando está pavimentado ya no hay un espacio para que pueda captar la cantidad de agua que merecería tener en el temporal de lluvias, ahí viene la declinaciónSara Gabriela Díaz Ramos, especialista del CUCEI

Con menos espacio, agua y nutrientes, el árbol, explicó entra en condiciones de estrés y declinación, haciéndolo también más susceptible a hongos, plagas, esporas y otros agentes presentes en el ambiente.

El deterioro puede observarse a simple vista: árboles amarillentos, con pérdida de follaje, debilitados o con apariencia seca incluso durante una temporada en la que las lluvias deberían favorecer su recuperación.

Desafortunadamente, sí hay bastante enfermedades. Dices, pero sí es temporal de lluvias, es donde se supone que se ponen como más contentos, sí, pero el espacio lo limitaSara Gabriela Díaz Ramos, especialista del CUCEI

Obras dejan árboles sobre terrenos alterados

Los especialistas señalaron además los efectos que pueden generar las obras de infraestructura cuando la conservación del arbolado no forma parte de la planeación desde su inicio.

Ejemplo, expuso el profesor investigador, Gerardo Alberto González Cueva, en Periférico, durante las intervenciones relacionadas con Mi Macro Periférico, se colocaron nuevos árboles, incluso especies nativas, pero algunos fueron establecidos sobre terrenos profundamente alterados y con escasas condiciones de suelo.

A ello se suma el tránsito de maquinaria pesada y materiales de construcción, que compactan la tierra y reducen las posibilidades de desarrollo de las raíces.

Si nosotros vamos y revisamos ahí el suelo, pues es que casi ni es suelo, o sea, es material que ha sido removido de ahí mismo. ¿Y no se tomó la consideración, por ejemplo, de aplicar una buena composta ya terminada para ayudar a que esos árboles se establezcan y vivan mejorSara Gabriela Díaz Ramos, especialista del CUCEI

Los investigadores plantearon que en este tipo de proyectos debieron considerarse previamente las condiciones del terreno e incorporar, cuando fuera necesario, composta correctamente procesada u otros materiales orgánicos para favorecer el establecimiento de los ejemplares.

Sara Gabriela Díaz se refirió como un caso visible la avenida Juan Pablo II, anteriormente avenida Laureles, donde puede encontrarse arbolado recientemente colocado con ejemplares muertos, enfermos o en conflicto con la infraestructura asociada al sistema de transporte.

Donde se acaba de hacer la línea 3, o sea, es un arbolado que acaban de poner y es un arbolado muerto, hay arbolado enfermo, hay árboles que ya están en el tope con lo que es la parte del Tren ligero, ¿y ahora cómo le vas a hacer? hay que cortarle la punta, hay árboles que no se les puede cortar la punta, como algunos pinos que están por ahíSara Gabriela Díaz Ramos, especialista del CUCEI

Árboles muertos, un riesgo en la ciudad

Mantener árboles muertos en pie no representa únicamente un problema ambiental o paisajístico. Los investigadores advirtieron que estos ejemplares deben identificarse, retirarse y sustituirse porque eventualmente pueden convertirse en un riesgo para las personas y el entorno urbano.

La elección de la especie debe responder al espacio disponible, características del suelo, disponibilidad de agua, infraestructura circundante y dimensiones que alcanzará el ejemplar durante su etapa adulta.

Los académicos alertaron también sobre la calidad del arbolado que se adquiere para proyectos públicos. Algunos ejemplares pueden llegar desde viveros con raíces dañadas o problemas previos que comprometen su desarrollo desde el momento de la plantación.

El problema, advirtieron, ya no consiste únicamente en determinar cuántos árboles se plantan cada año, sino cuántos sobreviven, en qué condiciones permanecen y cuántos deben sustituirse.

Sin un inventario sanitario actualizado del arbolado metropolitano resulta difícil dimensionar la magnitud del deterioro, identificar las zonas de mayor riesgo y diseñar políticas de recuperación.