
por Agustín del Castillo/ntrguadalajara.com
4 de Abril de 2023, 06:00 –
(Foto: Archivo NTR)
La primavera ya está a plenitud en los territorios urbanos, rurales y silvestres de la región metropolitana de Guadalajara, y en materia de contaminación del aire estos son momentos en que convergen los dos mayores elementos que dañan la salud de sus habitantes: el ozono y las partículas suspendidas, que se conforman a partir de elementos tan diversos como incendios forestales y emisiones de 3 millones de autos.
La respiración de estas sustancias causa más morbilidad y mortalidad que ningún otro de los contaminantes-criterio, definidos por el Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático desde la década de 1980, listado en el que está también el monóxido de carbono, el dióxido de azufre y el dióxido de nitrógeno; sin embargo, estos tres tienen baja prevalencia en la atmósfera de la ciudad.
¿Qué es el ozono (O3)? Es un gas que se forma a partir de precursores que emiten los automóviles y en general las máquinas que queman deficientemente hidrocarburos, los cuales, con la luz solar, tienen reacción fotoquímica. Es el contaminante que más tiende a aumentar en las ciudades modernas y es típico de la época seca con alta radiación solar. Su daño a la salud es tan potencialmente elevado que es el único contaminante criterio que se mide por “horario”, es decir, el valor máximo de la hora previa.
Respirar ozono puede causar problemas en las vías respiratorias, como irritación, tos o malestar en el pecho, así como una “disminución de la función pulmonar” y de la resistencia de las vías aéreas, incrementando su sensibilidad, “lo cual podría significar un aumento en la respuesta a otros contaminantes.
“La evidencia de estudios en animales sugiere que exposiciones repetidas a altos niveles de ozono, durante varios años, puede causar daño irreversible al pulmón. Estudios recientes en humanos muestran que con la exposición al ozono la pérdida de la función pulmonar va aumentando, con lo que se evita que los efectos agudos se reviertan por sí mismos”, señala el Manual de contingencias de calidad del aire de la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Territorial.
En cuanto a las partículas suspendidas, son pequeñas partes sólidas o líquidas de polvo, cenizas, hollín, metal, cemento o polen dispersas en la atmósfera y cuyo diámetro es menor que 10 micrómetros (1 micrómetro corresponde a la milésima parte de 1 milímetro), o bien, a 2.5 micrómetros. Mientras más pequeñas son, más dañinas a la salud.
“Las partículas pueden tener cualquiera de los siguientes efectos: consecuencias tóxicas debido a sus inherentes características físicas, químicas o ambas; interferir con uno o más mecanismos del aparato respiratorio, y actuar como vehículo de una sustancia tóxica absorbida o adherida a su superficie”, añade la dependencia.
En la Semana Santa la polución descenderá al menos en el tema del ozono por las vacaciones, pero de la segunda semana de abril en delante prevalecerá al menos hasta el comienzo de las lluvias.
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