La ofrenda, titulada “Ecocidio ambiental”, reúne señalamientos sobre afectaciones en bosques y cuerpos de agua de Jalisco

Isaura López/ El Occidental

En el marco de las celebraciones por el Día de Muertos, vecinos de Mirador de San Isidro, en Zapopan, instalaron un altar titulado “Ecocidio ambiental”, con el que denuncian afectaciones en distintos espacios naturales de Jalisco y llaman a la comunidad a involucrarse en su defensa.

La ofrenda hace referencia al bosque La Primavera, El Nixticuil, la laguna de Cajititlán, el río Santiago, las cascadas de Huaxtla y El Diente. A través de esta expresión tradicional, los participantes buscan visibilizar lo que consideran un deterioro ambiental que afecta tanto a las comunidades cercanas como al resto de la población.

En entrevista con EL OCCIDENTAL, Susana Fiesco, vecina de Mirador de San Isidro, explicó que el propósito es reconocer que los problemas ambientales están relacionados con la vida cotidiana, aunque sus consecuencias no siempre se perciban de manera inmediata.

“Todos tendríamos que tener esta conciencia social y conciencia ecológica de que esto no lo podemos dejar a un lado, sino al contrario, retomarlo como algo propio”, expresó.

La organización y elaboración del altar comenzaron desde el viernes, mediante una jornada de trabajo comunitario. De acuerdo con Fiesco, hubo vecinos que colaboraron con recursos económicos, materiales y labores de montaje; otros participan en el cuidado nocturno de la instalación.

La inauguración fue anunciada para este domingo 1 de noviembre a las 18:00 horas, con una invitación abierta a vecinos y visitantes para conocer el significado de la ofrenda.

Además del altar, los residentes han impulsado actividades para acercar a distintas generaciones a la convivencia comunitaria y al cuidado del entorno. Entre ellas mencionó dibujos para niños, lotería, juegos tradicionales de mesa, tejido y un taller de bienestar con meditación.

Fiesco destacó que uno de los objetivos es promover la conciencia ambiental desde la infancia y mantener un espacio de encuentro que permita dar continuidad a la participación vecinal.

“Ese camellón va a ser utilizado para actividades para toda la comunidad y para quien quiera unirse”, señaló.

Con el altar, los vecinos trasladan su denuncia ambiental a una de las tradiciones más representativas del país. Estas actividades forman parte de la oposición al proyecto Legado, que se pretendía construir en un espacio de Mirador de San Isidro y cuyas obras fueron detenidas mediante un amparo.