Publicado por Ximena Torres | 2 Nov 2026 ITESO
Especialistas de siete países se dieron cita en Casa ITESO Clavigero para reflexionar sobre el futuro del patrimonio cultural y construir el “Documento Jalisco”, una propuesta de recomendaciones para redefinir este concepto desde una perspectiva contemporánea
Comunidades de Jalisco, organizaciones de la sociedad civil y colectivos estudiantiles anunciaron la creación de un frente común para oponerse a los proyectos de gas y despojo de agua que se pretenden realizar en el estado. Entre ellos, la Central de Ciclo Combinado Guadalajara, una termoeléctrica impulsada por la Comisión Federal de Electricidad (CFE) en el municipio de Acatlán de Juárez.
LA CFE ha dado a conocer que el desarrollo se ubicará en los alrededores de la Laguna de Atotonilco, un humedal de importancia internacional de acuerdo con la Convención Ramsar sobre el tema. Las organizaciones ciudadanas subrayaron que esto podría recrudecer las crisis de abastecimiento y calidad de agua que enfrentan el Área Metropolitana de Guadalajara (AMG) y otras regiones de Jalisco.
“El agua que hoy llega con materia fecal y metales pesados no se contaminó accidentalmente, se envenena de forma impune. […] Más energía significará más extracción, más industrialización y más acaparamiento del agua. No es desarrollo, sino el sacrificio del ecosistema y de la población”, mencionaron en un posicionamiento leído por el activista Pablo Montaño.
La presentación del frente común se realizó en el ITESO, en el marco de un panel de expertos titulado “Termoeléctricas con gas y data centers: Amenazas e impactos de proyectos de gas en Jalisco”.
Alán Carmona, integrante del colectivo Un Salto de Vida, explicó que el gas con el que pretenden poner en marcha la termoeléctrica Guadalajara se extrae a través de la técnica del fracking y, para llegar a la ciudad, utilizará el gasoducto Villa de Reyes-Aguascalientes-Guadalajara. De acuerdo con el panelista, la exposición de este recorrido es pertinente porque muestra los costos ambientales del proyecto desde el inicio de su trayectoria.
Carmona también explicó que sus compañeros de Un Salto de Vida ya se han enfrentado a otros proyectos similares como las termoeléctricas canceladas de La Charrería en Juanacatlán y la de El Salto I en Tlajomulco de Zúñiga. En ambos casos se opusieron a su desarrollo porque, como ahora, aseguran que podría agravar el acaparamiento de los acuíferos de Jalisco. Según datos abiertos de la Comisión Nacional del Agua presentados por el Instituto de Información Estadística y Geográfica (IIEG), hasta febrero de 2022, 89.5 por ciento de las concesiones para explotar el agua de Jalisco estaban en manos de titulares privados.
La relación que los colectivos ciudadanos encuentran entre estas estadísticas y la proyección de termoeléctricas se remontan a las declaraciones de Pablo Lemus, gobernador de Jalisco. En más de una ocasión, el mandatario ha asegurado que la generación de electricidad por medio de gas es relevante porque permitiría el crecimiento de la industria electrónica y la llegada de centros de datos al territorio estatal. Estas instalaciones son conocidas por su alta demanda de agua para refrigerar sus servidores.
Esa es una problemática que ya han experimentado en Querétaro, donde hay 30 centros de datos de acuerdo con Lorena García, otra de las panelistas e integrante de la Observatorio Latinoamericano de Centros de Datos. Ella explicó que empresas como Microsoft, Amazon y Google se han instalado en los municipios de Colón y El Marqués, de Querétaro, en zonas que poco a poco han perdido su vocación rural.
“Las autoridades dijeron que esos terrenos estaban ociosos, que nadie los usaba, entonces mejor se los dieron a los centros de datos para que los aprovecharan. […] Han ido cercando a los ejidatarios con estos corredores industriales y con carreteras que atraviesan sus comunidades hasta que ya no les queda de otra más que vender sus tierras”, explicó García.
Además, aseguró que las empresas tecnológicas se han instalado gracias a las facilidades proporcionadas por el gobierno estatal, aunque su actividad está concentrada sobre el acuífero del Valle de San Juan del Río, el cuerpo de agua subterránea más explotado de Querétaro.
Las consecuencias para el medio ambiente
Otro motivo por el que los colectivos jaliscienses se oponen a la llegada de las centrales de ciclo combinado es el impacto severo, multidimensional y acumulativo de estas infraestructuras sobre la salud humana y los ecosistemas.
La CFE asegura que su proyecto solo utilizará agua residual, funcionará bajo una filosofía de descarga cero y tomará otras medidas para cumplir con todas las normas ambientales. Sin embargo, la Carla Flores, de la asociación civil CartoCrítica, presentó una revisión sistemática de estudios que demuestran que, sin importar qué técnicas se utilicen, la generación de electricidad con gas emite óxido de nitrógeno, metales pesados, tóxicos cancerígenos, bacterias y hasta campos electromagnéticos que se dispersan en el aire, agua, suelo y cuerpo humano.
La exposición de estos contaminantes no solo se limita a los entornos inmediatos de las termoeléctricas, sino que pueden viajar decenas de kilómetros debido a las condiciones meteorológicas.
“Sea lo que sea que pongas (para hacer funcionar la termoeléctrica), va a haber elementos potencialmente tóxicos que se van a acumular en agua y suelo, que son sustentos de agricultura, de ganadería y de vida. No importa la novedad tecnológica”, aseguro Flores a partir de los hallazgos de De cuando el gas fósil genera energía y también enfermedad, una investigación realizada por CartoCrítica en colaboración con Conexiones Climáticas.
A todo lo anterior, el panelista Pablo Ramírez, integrante de la organización Conexiones Climáticas, agregó que 36.7 por ciento de los hogares en México no tienen acceso a servicios energéticos de calidad de acuerdo con la Secretaría de Energía. En el contexto jalisciense, la Secretaría de Desarrollo Energético Sustentable reporta que el sector industrial tiene el control de 56.6 por ciento de la electricidad. Ante estas estadísticas, Ramírez concluye que “es necesario cuestionar el modelo que no nos beneficia, pero sí nos enferma, pero sí nos quita agua, pero sí nos despoja a los territorios”.
La propuesta del activista es optar por los modelos descentralizados de energías renovables controlados por los ciudadanos. Aunque la idea suena lejana, Ramírez aseguro que ya hay comunidades que ya funcionan bajo ese esquema. Por ejemplo, en Puebla, la Cooperativa Tosepan utiliza generadores solares y eólicos para obtener su propia electricidad, y en el Valle del Mezquital, en Hidalgo, algunas comunidades han construido sistemas de tratamiento de agua de pequeña escala a partir de energías renovables.
“Necesitamos politizar los flujos de energía. Cuando lo decimos así suena como algo muy abstracto y complejo, pero en realidad se trata de hacernos tres preguntas muy básicas: ¿energía para qué?, ¿energía para quién? y ¿energía cómo?”, concluyó Ramírez.
Cuando los estudiantes del ITESO preguntaron a los panelistas cómo incidir en las problemáticas expuestas, ellos contestaron que pueden comenzar por preguntarse y exigir respuestas sobre lo que sucede en el territorio a su alrededor, incluyendo el de su universidad.
Además de los expertos que estuvieron en el panel, las organizaciones que firman contra los proyectos de gas en Jalisco son las comunidades y habitantes de El Salto, Juanacatlán, Atotonilco el Bajo, Villa Corona, Zacoalco de Torres, Santa Cruz de las Flores, Tlajomulco de Zúñiga; las organizaciones Conexiones Climáticas, Un Salto de Vida, el Colectivo Resiste, el Colectivo Solidaridad y Resistencia con Palestina, la Unión de Colectivos en Regeneración, la Asamblea Estudiantil del Centro Universitario de Ciencias Biológicas y Agropecuarias, el Comité Agua y Vida de Santa Cruz de Los Flores, Serendipia Nativa, el Comité de Vida y Salud, Ecosistemas Zacoalco y el Comité en Defensa de Atotonilco el Bajo y la Región.