Detallaron que el cuarto donde estuvieron en Casa Jalisco era una especie de cocineta para personal, pues había una barra y botellas de salsas
Viridiana Saavedra/ El Occidental
Adriana y Daniela, quienes fueron víctimas de la represión en la manifestación afuera de Casa Jalisco el pasado 11 de octubre, denunciaron que vivieron tortura adentro de la residencia que habita el gobernador, Pablo Lemus Navarro.
Ambas son profesionistas, una de ellas maestra en derecho y otra médica que trabaja en lo particular y acudieron a la marcha para exigir agua limpia en la protesta que salió de la glorieta Minerva hacia la Casa Jalisco, en avenida Manuel Acuña.
Ambas iban acompañadas de más mujeres y se reunieron para exigir su derecho al agua, pero no se imaginaron que terminarían “secuestradas” dentro de la residencia estatal y posteriormente en la Fiscalía Estatal.
Adriana Arreola es tapatía y tiene especialidad en Derecho. Acudió a la marcha acompaña de su hija de 19 años y es la mujer que se aprecia en diversos videos, vestida de blanco y siendo cargada por elementos de la policía estatal por la calle de Manuel Acuña, antes de que la ingresaran a lo que dice que era un cuarto de alrededor de 25 metros cuadrados, dentro de la residencia oficial.
A ella la encerraron por más de 12 horas, primero en Casa Jalisco, porque intentó defender a una mujer que estaban lastimando, luego de que elementos de diversas corporaciones echaron agua a presión y gas lacrimógeno para esparcir a manifestantes.
Vi que estaban golpeando a unas compañeras y llamé la atención para que no las siguieran golpeando y me agarraron entre tres mujeres policías, me lesionaron, me iban agrediendo. Me decían ‘perra’, ‘hija de tu puta madre’ ‘a qué venías si ya sabías’, me bajaron el pants, quedé desnuda de la parte de abajo, se burlaron de mí cuando estaba adentro de Casa Jalisco con el pants abajo, no dejaban que me lo subiera. Un policía me dio una patada plana en la espalda, fue un calvario lo que vivimos adentro de Casa Jalisco. Fui testigo de cómo golpearon a mis compañeras, fue una situación que jamás que pensé que iba a vivir
Conoce los testimonios 🢃
Durante el tiempo en que estuvieron en la residencia, afirma que vieron llegar a personas lesionadas, algunas sumamente lastimadas, una de ellas una joven que dos veces se convulsionó ante la mirada de personal de diversas áreas, entre ellos paramédicos que no actuaron de la manera correcta.
Empezaron a llegar más y más personas y cada vez en peor estado, gente de verdad bañada en sangre, gente que no se podía sostener ni siquiera sentada. Intentamos ayudarnos entre nosotros, hubo una chica que convulsionó y yo como médico intenté acércame mínimo para colocarla en una posición segura y no me dejan acercarme, le dije que soy médico. Llegaron paramédicos, ni siquiera buenos para darle la vuelta, empieza a convulsionar de nuevo y yo me asusto mucho, porque cuando una persona empieza a convulsionar así, puede quedarse convulsionando y el cerebro sufre, deja de recibir oxígeno y le empiezo a decir al paramédico que le pusiera medicamento y veo que nada más le puso solución salinaDaniela Álvarez
Incomunicadas por más de 12 horas
Detallaron que el cuarto donde estuvieron en Casa Jalisco era una especie de cocineta para personal, pues había una barra y botellas de salsas, para luego ser trasladadas, junto con otras personas, a la Fiscalía Estatal, donde las mantuvieron incomunicadas por más de 12 horas.
Ambas presentaron en lo individual hace más de una semana denuncia ante la Fiscalía General de la República, por desaparición forzada de personas, abuso de autoridad, tortura, lesiones y delitos cometidos en contra de la dignidad y pidieron la atracción de la instancia nacional, pues aseguran que no confían en autoridades jaliscienses.
Señalan omisión ante los abusos
Señalaron además que el 11 de octubre dentro de Casa Jalisco había al menos dos personas pertenecientes a la Comisión Estatal de Derechos Humanos Jalisco (CEDHJ), identificadas con chaleco de la institución, quienes fueron omisas ante los abusos de parte de policías, que amarraron, golpearon, pisaron e intentaron asfixiar a quienes estaban dentro.
Pidieron incluso que se revise el cuarto donde los tuvieron “secuestrados” y se encontrarán restos de sangre, pues había muchas personas lesionadas.
En ese sentido, el abogado de ambas mujeres, José Francisco Salazar, acusó que se vivió “un estado de sitio”, porque no se garantizaron los derechos humanos.
Representa una violación grave a los derechos humanos de las víctimas que me acompañan en este momento y que no están todas porque tienen miedo, han sido amenazadas, fueron amenazadas el día de los hechos. Lo que ocurrió el 11 de octubre es una violación a los derechos humanos
Insistió el abogado, que dijo, se sumó a la defensa de las víctimas del 11 de octubre, porque al igual que el resto de personas que habitan la ciudad, se solidariza con la manifestación por el agua limpia y rechaza la represión y la tortura.