Abraham Acosta/Mural

Guadalajara, México (25 octubre 2026) .-15:03 hrs

Alrededor de las 11:00 horas, colectivos, familias, vecinos, especialistas y activistas se reunieron en el lugar para compartir música, talleres de costura, dibujo y pintura. Crédito: Maricarmen Galindo

Alrededor de las 11:00 horas, colectivos, familias, vecinos, especialistas y activistas se reunieron en el lugar para compartir música, talleres de costura, dibujo y pintura. Crédito: Maricarmen Galindo

Entre canciones, hilos, pinceles y consignas, el Parque Revolución se convirtió en un espacio de encuentro para quienes buscan visibilizar la crisis del agua que atraviesa el Área Metropolitana de Guadalajara (AMG).

Alrededor de las 11:00 horas, colectivos, familias, vecinos, especialistas y activistas se reunieron en el lugar para compartir música, talleres de costura, dibujo y pintura, además de escuchar a quienes llevan años denunciando los problemas de contaminación, desabasto y gestión del agua en Jalisco.

Lejos de limitarse a las protestas por la falta de suministro en las colonias, el plantón reunió distintas luchas por el agua y puso sobre la mesa las fallas de la infraestructura, las decisiones de las autoridades y la necesidad de que la ciudadanía participe en el manejo de un recurso indispensable para la vida.

Arturo Gleason, especialista de la Universidad de Guadalajara, explicó que el abastecimiento de la Ciudad depende principalmente del Lago de Chapala, que aporta alrededor del 60 por ciento del agua; de los acuíferos, con cerca del 30 por ciento, y de la Presa Calderón, con el 10 por ciento restante.

Sin embargo, advirtió que el problema no se limita a conseguir más agua, también involucra la contaminación de las fuentes de abastecimiento y el deterioro de la infraestructura que la conduce hasta los hogares.

«Las fuentes de suministro están contaminadas, tanto las subterráneas y la superficial como Chapala. Chapala recibe descargas de aguas negras todos los días y cuando llueve los drenajes se saturan y arrastra mugre que va a dar al lago», señaló.

Gleason cuestionó que las autoridades pretendan invertir en una nueva conducción de agua sin revisar primero las condiciones de las redes existentes, algunas con más de 70 años de antigüedad.

«Nosotros creemos que es muy riesgoso hacer una inversión de ese tamaño si antes no hacemos una revisión de toda la red que está debajo de nosotros y del acueducto (antiguo) que dicen que ya no funciona. Sin diagnóstico, sin apoyo científico técnico, no hay que soltar un peso», expuso.

María González Valencia, del Instituto Mexicano para el Desarrollo Comunitario (IMDEC), centró su intervención en el modelo de gestión del Sistema Intermunicipal de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA), al señalar que las decisiones están concentradas en el Gobierno estatal y que los ciudadanos no tienen representación en su estructura de toma de decisiones.

La activista sostuvo que la crisis actual también refleja desigualdades en el acceso al agua y defendió alternativas de gestión pública y comunitaria, así como medidas para garantizar el abastecimiento y la calidad del líquido.

Entre las voces del encuentro estuvieron también integrantes de la familia Juárez, de Temacapulín, quienes recordaron los 17 años de resistencia contra el proyecto de la presa El Zapotillo y la intención de llevar agua a Guanajuato.

Margarita Juárez advirtió que la falta de agua ya afecta a las familias de Guadalajara y llamó a no esperar a que el desabasto llegue a cada colonia para organizarse.

«Mi colonia tiene más de 20 días sin agua. Tenemos que contratar pipas entre varios vecinos. Es una mentada de madre. Y el SIAPA no perdona. No pagas, te corta el agua», relató.

Mientras las bandas musicales tocaban y las familias participaban en las actividades, las intervenciones coincidieron en que la crisis no puede reducirse a la falta de líquido en las tuberías: también exige discutir quién decide sobre el agua, cómo se distribuye y qué ocurre con su calidad antes de llegar a las viviendas.