Abraham Acosta/Mural
Guadalajara, México (22 octubre 2026) .-05:00 hrs
Quienes tienen algo de presión llenan cubetas y recipientes. Crédito: Abraham Acosta
Las pipas pasan una y otra vez por las calles del suroriente de Guadalajara. En las casas, las y los vecinos se asoman, preguntan si ya llegó el agua y se avisan entre ellos cuando escuchan que comienza a salir por las llaves, quienes tienen algo de presión llenan cubetas y recipientes; quienes no, esperan, los que pueden recurren a la compra de garrafones o contratan una pipa particular.
La rutina se repite en colonias como Sutaj, Lomas del Paradero, Prados del Nilo, Olímpica y Universitaria, donde los habitantes enfrentan cortes prolongados, baja presión y, en algunos casos, agua sucia que llega con olor a caño y tonalidades que van del amarillo al negro.
En esta zona de Guadalajara, la falta de agua se ha convertido en una preocupación cotidiana. Los vecinos no solo están al pendiente de cuándo podrán abrir la llave y conseguir unos litros, también deben calcular cuánto dinero les queda para comprar agua, llenar los tinacos o contratar una pipa.
En Lomas del Paradero, Berenice García cuenta que desde el 13 de octubre batalla para conseguir agua. En ocasiones, el servicio regresa durante unas horas, pero el chorro es tan débil que apenas permite juntar unos litros.
«No tenemos agua desde el martes 13 (de octubre). Ha llegado por horas, pero llega un chorrito tan poquito que la verdad no te da chance ni siquiera de juntar agua, por ejemplo, en mi casa no me llega la presión ni siquiera y luego hay casas que sí les llega y hay casas que no», relató.
Aunque el Sistema Intermunicipal de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA) estableció un calendario de tandeos, los testimonios recogidos en estas colonias describen una realidad distinta a la anunciada. De acuerdo con el mapa del organismo, la Zona 2 tiene cortes programados los martes, jueves y domingo, mientras que en la Zona 3 corresponden a miércoles y sábado.
Pero los habitantes aseguran que el agua no llega de manera regular y que, cuando vuelve, la presión no siempre alcanza para llenar los depósitos de sus viviendas.
En la Colonia Sutaj, José Rubén Muro, quien tiene un negocio en esta zona de Guadalajara, también lleva semanas enfrentando las consecuencias de recibir un suministro de agua irregular. Calcula que desde hace unos 22 días la presión ha disminuido y el agua ha llegado por momentos con suciedad y mal olor.
Cuando habla del problema, el suministro vuelve a escasear. Apenas sale un poco de agua y después deja de caer.
«(El lunes) estuvo saliendo sucia y ahorita salió un poquito, pero ya se está acabando. Prácticamente ya no está cayendo», explica.
En su negocio, la alternativa es comprar garrafones para realizar las actividades cotidianas. Adquiere entre tres y cuatro al día, a 16 pesos cada uno. Es un gasto adicional que debe asumir mientras espera que el servicio se regularice.
En Prados del Nilo, Pablo Alcaraz describe una situación parecida. Lleva seis días sin agua suficiente y las pocas gotas que salen de la llave no alcanzan para llenar un recipiente.
«Apenas (el domingo) llegaron unas gotitas, pero unas gotitas que apenas las ocupas para ver dónde las pones. En toda la noche no se junta lo suficiente para hacer algo con el agua»,
contó.
Para abastecerse, compra tres garrafones diarios, además de otros que necesita para completar el consumo. Cada uno cuesta entre 50 y 55 pesos.