Guadalajara, 22 de octubre de 2026
A los medios de comunicación, a las comunidades, organizaciones y colectivos que hoy defienden el agua y al Gobierno del Estado de Jalisco.
Desde distintas comunidades afectadas y amenazadas por proyectos de industrialización, despojo y contaminación del agua, así como desde organizaciones de la sociedad civil y colectivos estudiantiles del estado de Jalisco, queremos anunciar un frente común contra los proyectos de gas que se están imponiendo en nuestro estado. Estos proyectos representan la continuación de un plan que deliberadamente destruye, envenena y mata en beneficio de intereses económicos, en su mayoría extranjeros. Después de destruir y envenenar el territorio del río Santiago y a las poblaciones de El Salto y Juanacatlán, ahora pone su mirada en Tlajomulco de Zúñiga como relevo industrial, al igual que en Tala, Acatlán de Juárez y Zacoalco de Torres, en la Laguna de Atotonilco.
Frente al anuncio de construcción de una nueva termoeléctrica de ciclo combinado en el municipio de Acatlán de Juárez, alertamos que su operación requiere importantes volúmenes de agua, agravando la crisis de acceso al agua que ahora afecta críticamente a la población del Área Metropolitana de Guadalajara (AMG) y a las poblaciones que viven obligadas a ser su periferia. En palabras del propio gobernador, esta energía se generaría para facilitar la llegada de centros de datos al estado de Jalisco. La industria de centros de datos es señalada en EE.UU. y en nuestro país, en Querétaro, como una industria que acapara la energía y el agua para sus sistemas de enfriamiento, contaminando con ruido y quema de gas sin beneficios para la población que la aloja.
Existe un vínculo entre el agua, la energía y la industria; hay una relación indisoluble entre estos tres elementos. Un claro ejemplo de ello es que el 84% del agua concesionada de los acuíferos metropolitanos está en manos de particulares. Forzosamente, más energía significará más extracción, más industrialización y más acaparamiento del agua. No es desarrollo sino sacrificio del ecosistema y de la población.
Todo esto se propone en un contexto de alta vulnerabilidad en el que se encuentran muchos de nuestros pueblos, donde los impactos se acumulan a lo que ya nos han impuesto. Ya hay empresas instaladas en nuestros ríos y en nuestras comunidades. En Zacoalco de Torres ya hay evidencias e impactos de la actividad industrial, y se ha reportado la muerte de ganado debido a la contaminación del agua. En Andrés Figueroa, el agua ya no es apta para el consumo humano, sin que haya habido respuesta de investigación y remediación ante un daño que se suma a casos de cáncer y afectaciones renales. Están engañando a los pueblos y a la población de Jalisco, Conocen las consecuencias de sus planes.
Nos arrebatan la identidad con la destrucción de los cerros, con la intoxicación de los ríos y las lagunas, con el cambio de los aromas y de los sonidos que caracterizaron a nuestras comunidades. Se trata de una invasión que desplaza a quienes habitamos lugares donde hemos crecido y en los que pretendemos morir. Nuestros animales mueren envenenados porque nos han arrancado nuestras formas de hacer y reproducir la vida, porque los ríos dejan de ser fuentes de vida para convertirse en portadores de muerte. Le han puesto
precio a nuestra vida, a la vida de nuestros hijos y al futuro de nuestras comunidades. Presupuestan nuestra enfermedad y nuestro sufrimiento. Este sistema económico, el capitalismo, al que sirve el gobierno de Jalisco, ha exigido el sacrificio de nuestras comunidades, pueblos y ecosistemas a los que pertenecemos.
Hacemos un llamado a la memoria: nuestro estado tenía ríos y lagunas que formaban parte de la vida de las personas, donde se podía nadar y pescar. El proceso industrial que se ha impuesto se ha convertido en una forma de despojo de nuestra relación con el agua. A los pueblos que resisten, les hacemos un llamado a organizarnos y a colectivizar la lucha contra un modelo que debemos enfrentar de manera conjunta. Los pueblos donde pretenden instalar esta termoeléctrica hoy viven en paz, en un lugar de belleza y de calma. Esa felicidad y paz que hoy caracterizan a nuestros territorios están directamente amenazadas por estos proyectos. La destrucción de la naturaleza y de los sustentos de vida nunca será compatible con el bienestar de la población.
Demandamos que el gobierno y las empresas que contaminan e industrializan el territorio asuman la responsabilidad por los daños a la salud que causan en los pueblos. El agua que hoy llega con materia fecal y metales pesados no se contamina accidentalmente, se envenena de forma impune.
Las respuestas a las necesidades y deseos de nuestros pueblos deben construirse desde la restauración, la protección de nuestros ecosistemas y el cuidado de nuestras fuentes de agua. En un común diverso, donde se respetan las diferencias y la libre autodeterminación de los pueblos. Defendemos nuestro derecho a la imaginación de otros futuros posibles, donde la norma no sea la muerte y la enfermedad y donde los ríos y lagunas no sean canales de veneno.
Firmantes:
Habitantes de El Salto Jalisco
Habitantes de Juanacatlán, Jalisco
Atotonilco El Bajo, Villa Corona, Jalisco
Zacoalco de Torres, Jalisco
Santa Cruz de las Flores, Jalisco
Un Salto de Vida
Colectivo Ecologista de Jalisco
Conexiones Climáticas
Colectivo Resiste (Red de Estudiantes por la justicia socioambiental)
Colectivo de Solidaridad y Resistencia con Palestina (ITESO)
Unión de Colectivos en Resistencia (UCR ITESO)
Asamblea estudiantil del CUCBA
Comité agua y vida de Santa Cruz de las Flores Tlajomulco
Serendipia Nativa
Comité de vida y salud ecosistema Zacoalco
Comité en Defensa de Atotonilco el Bajo y la Región