Por: Héctor Escamilla meganoticias.mx 06-10-2026

A pesar de los señalamientos oficiales sobre las acciones emprendidas para mejorar el abasto, en los últimos días han repuntado los reportes ciudadanos por agua con coloración inusual, turbiedad y mal olor en distintos puntos de la Zona Metropolitana de Guadalajara.

El problema estaría relacionado con las condiciones del agua que ingresa al sistema y con la capacidad de la planta potabilizadora número 1 de Miravalle para tratar los volúmenes que recibe.

El Sistema Intermunicipal de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA) identificó que parte del agua con características anormales proviene del sistema antiguo asociado a Las Pintas. Ante esta situación, el organismo realiza labores de saneamiento y mantenimiento con el propósito de reducir la presencia de agua turbia y con mal olor en la red de distribución.

Sin embargo, especialistas consultados advierten que el problema no se limita a labores de mantenimiento, sino que evidencia las limitaciones de una infraestructura que requiere modernización.

La planta de Miravalle recibe agua procedente del sistema Santiago – Atequiza – Las Pintas y del acueducto Chapala – Guadalajara. El punto crítico se encuentra en el equilibrio entre el volumen que ingresa a la potabilizadora y su capacidad efectiva para procesarlo adecuadamente.

De acuerdo con la explicación de expertos, cuando el volumen adicional que recibe la planta se mantiene alrededor de un metro cúbico por segundo, el sistema puede realizar los procesos de filtración y potabilización sin mayores complicaciones. El problema aparece cuando ese flujo aumenta: la infraestructura y los procesos existentes pueden resultar insuficientes para tratar el agua con la misma eficiencia.

Esto coloca al sistema ante un dilema operativo. Reducir el bombeo permitiría disminuir la carga sobre la planta y mejorar las condiciones del proceso de potabilización, pero también significaría enviar menos agua a la red, con posibles afectaciones en la presión y el suministro para algunas zonas de la metrópoli.

De acuerdo con datos del POTmet, la planta potabilizadora de Miravalle fue diseñada para procesar hasta nueve metros cúbicos de agua por segundo. No obstante, desde hace años opera con volúmenes cercanos a cinco metros cúbicos por segundo, provenientes, entre otras fuentes, del sistema Santiago – Atequiza?Las Pintas.

Especialistas señalan que esta diferencia entre la capacidad instalada y la capacidad efectiva de operación muestra la necesidad de revisar integralmente la infraestructura. Si incrementos relativamente pequeños en el volumen recibido comprometen la calidad del proceso, la capacidad nominal de la planta no necesariamente refleja lo que actualmente puede tratar bajo las condiciones reales del agua que recibe.

El problema adquiere mayor relevancia porque Miravalle continúa siendo una pieza importante para el abastecimiento de la Zona Metropolitana de Guadalajara. Disminuir el volumen tratado puede traducirse en menor disponibilidad y presión en la red; aumentarlo sin garantizar una potabilización adecuada puede generar nuevos episodios de turbiedad, olor o coloración inusual.

Por ello, especialistas han insistido en la necesidad de modernizar la planta y renovar componentes del sistema de conducción y tratamiento.