Entre julio y diciembre, campamentos y autoridades protegen nidos y acompañan el nacimiento de miles de crías en las playas del municipio.

Rodrigo López Becerril/tribunaldelabahia.com.mx

30 julio, 2026

La temporada de anidación y protección de tortugas marinas ya está en marcha en las playas de Puerto Vallarta. Entre julio y diciembre, campamentos de conservación y autoridades ambientales realizan recorridos para localizar y proteger nidos, además de acompañar el nacimiento de miles de crías durante su recorrido hacia el océano.

La temporada tiene una importancia especial para Puerto Vallarta porque sus playas forman parte de la zona de distribución de la tortuga golfina, cuyo nombre científico es Lepidochelys olivacea. La especie se encuentra en peligro de extinción, por lo que las acciones de monitoreo y protección buscan reducir los riesgos que enfrentan los huevos y las crías durante su desarrollo.

Protección desde la anidación

El trabajo de conservación comienza con recorridos, principalmente nocturnos, para identificar a las hembras que llegan a la costa y ubicar los sitios donde depositan sus huevos. Los equipos también registran las condiciones de cada anidación y vigilan las zonas donde se detecta actividad para evitar afectaciones durante el periodo de incubación.

Cuando las condiciones lo requieren, los responsables trasladan los nidos a corrales protegidos. En estos espacios, los huevos permanecen bajo vigilancia hasta que las crías completan su desarrollo y comienzan a emerger. Después, los campamentos organizan liberaciones supervisadas para facilitar el desplazamiento de las tortugas marinas hacia el océano.

Resultados de la temporada anterior

Los resultados de la temporada anterior muestran la dimensión de este esfuerzo. Tan sólo durante noviembre de 2025, la Dirección de Sostenibilidad Ambiental de Puerto Vallarta reportó la recolección de 100 nidos y la liberación de alrededor de 10 mil crías. El personal también realizó labores de limpieza y mantenimiento en los corrales de protección.

Durante ese mes, la actividad de desove disminuyó debido a las bajas temperaturas y los cambios en las condiciones del mar. Sin embargo, los equipos mantuvieron los recorridos de monitoreo, la vigilancia de los nidos y las actividades de liberación para proteger a las crías que completaron su periodo de incubación.

Liberaciones bajo supervisión

La temporada también permite que residentes y visitantes conozcan de cerca el proceso de conservación. Las autoridades y los especialistas recomiendan que cualquier actividad de liberación se realice únicamente bajo la supervisión de campamentos autorizados, ya que el manejo inadecuado puede alterar el comportamiento natural de las crías.

Entre las principales recomendaciones se encuentra no tocar ni cargar a las tortugas recién nacidas, evitar el uso de flashes o luces intensas y mantener distancia de las hembras adultas. También se pide no intervenir en los nidos ni colocar obstáculos en las zonas de anidación.

La iluminación artificial, los residuos, las mascotas y la presencia humana pueden afectar tanto el proceso de anidación como el desplazamiento de las crías hacia el mar. Por ello, los equipos de conservación solicitan mantener las playas limpias y respetar las áreas señaladas durante la temporada.

Qué hacer ante un avistamiento

En caso de observar una tortuga anidando, un nido o crías recién nacidas, la recomendación es no manipularlas y reportar el avistamiento a las autoridades ambientales o a los campamentos de conservación. Estas acciones permiten que personal capacitado evalúe la situación y determine las medidas necesarias.

Más allá de ser uno de los fenómenos naturales que acompañan el verano y el otoño, la presencia de las tortugas marinas recuerda la importancia de conservar las playas de Puerto Vallarta. La protección de los espacios costeros y la participación responsable de residentes y visitantes contribuyen a que esta especie continúe regresando cada año.