El especialista advierte que la pérdida de hábitat y la imprudencia humana aumentan los encuentros entre personas y cocodrilos en las costas de Jalisco

Elizabeth Ibal/ El Occidental

En días recientes, se desató una polémica en torno a los cocodrilos y su constante avistamiento y ataque hacia humanos, como el ocurrido el 26 de junio frente al hotel Marriott de Puerto Vallarta, en donde un reptil atacó a un visitante cuyo cuerpo fue localizado un día después con mordeduras.

Hechos como ese han provocado que ciudadanos manifiesten su intención por agredirlos y, en casos más extremos, hasta terminar con la especie.

Luis Eugenio Rivera Cervantes, profesor e investigador titular adscrito al Departamento de Ecología y Recursos Naturales del Centro Universitario de la Costa Sur y responsable de la Unidad de Rescate de Fauna Silvestre de la Costa Sur de Jalisco.

Los cocodrilos del Pacífico enfrentan la pérdida de su hábitat. Hace más de 100 años Jalisco tenía una amplia extensión de esteros que servían como una barrera natural contra los huracanes y como hábitat para cientos de organismos marinos y cocodrilos de edad joven que se refugiaban ahí para seguir creciendo.

Al paso del tiempo, el crecimiento de la mancha urbana y la edificación de grandes hoteles hicieron que los esteros se convirtieran solo en manchones.

“Uno de ellos es el Estero El Salado, en Puerto Vallarta, y otro hacia el sur de Jalisco, en el límite con Colima. Muy poco de manglar. Otro punto tiene que ver con este gran desarrollo hotelero que está pasando Jalisco ya dentro de lo que es Nayarit, pasando el río Ameca, en donde una gran cantidad de hectáreas de manglar fueron modificadas”.

Durante la época de los 80, los cocodrilos también atravesaron por una crisis, ya que comenzó una cacería para la fabricación de prendas como bolsas, botas y ropa; y había presencia en el río Ayuquila y Marabasco.

Ahora la población de cocodrilos se limita a La Manzanilla y el Estero El Salado, hacia la Costa Norte de Jalisco.

“Lo que está pasando es que este animal está en su hábitat. El otro punto es la negligencia del humano. Tenemos lugares donde se ponen avisos de ‘prohibido pasar’, ‘precaución’, ‘no ande en la noche porque hay cocodrilos’ y como que les dices ‘pásale’. Somos Contreras, ese es el gran problema”.

Para el académico no hay de otra más que concientizar, ya que si no existiera la negligencia humana que se niega a acatar los señalamientos que alertan de la presencia de cocodrilos, estos ataques no ocurrirían o serían en menor proporción.

Qué hacer ante un avistamiento

Ante un avistamiento, el especialista y académico sugiere que, si se llega a una zona no muy turística, primero se debe preguntar a los pobladores y pescadores los riesgos a los que se pueden enfrentar en cuanto a ese tipo de fauna.

Sobre la distancia, señaló que depende del tamaño del reptil, ya que no es lo mismo un cocodrilo joven a un adulto de tres o cuatro metros.

“Si el animal está en la playa tienes menos riesgo, porque en la playa el animal es más lento, a diferencia de que estuviera en el agua, y por lo general si están en la playa es porque o están tomando sol o porque están haciendo digestión”.

Recordó que, al ser reptiles, tienen un metabolismo mucho más lento que los humanos y no necesitan estar comiendo a cada rato.

Por esto no pueden desaparecer

Considera absurdos los comentarios de usuarios de redes sociales que pretenden terminar con la existencia de los cocodrilos ante los constantes ataques.

“Estás tratando con un animal que sobrevivió a la extinción de los dinosaurios, es un animal que tiene al menos 150 millones de años. Un animal que ha sabido adaptarse a todos los cambios naturales y que el mismo hombre está provocando”.

Explicó que, en caso de que se pretenda exterminar a los cocodrilos, ello generaría un desequilibrio natural en las costas, ya que son los encargados de regular especies que pudieran convertirse en plaga.

Vigilancia con drones

Para el especialista no hay mejor opción para prevenir un ataque de cocodrilo que mediante la vigilancia y monitoreo con drones de estas especies.

En esas zonas, tener un monitoreo y vigilancia con drones sale más barato; tener un dron y estar peinando la costa, y así detectarlos

Destacó que ello podría reducir el riesgo, más no eliminarlo, porque es imposible, pero con ello se podrían evitar ese tipo de situaciones, siempre y cuando el humano ponga de su parte.