Por: Héctor Escamilla 29-06-2026
Pese a su condición de zonas federales y su papel crítico como vasos reguladores de la Zona Metropolitana de Guadalajara, las presas de Las Pintas y El Ahogado enfrentan un problema que persiste temporada tras temporada: la invasión de sus perímetros con construcciones irregulares que reducen su capacidad de retención y agudizan el riesgo de inundaciones en las colonias aledañas.
En julio de 2025, colectivos ambientales documentaron ante autoridades estatales la modificación de cauces, excavaciones irregulares y construcciones sin permiso, entre ellas bodegas, una gasolinera y una cementera, en los alrededores de la presa El Ahogado, ubicada en El Salto y que forma parte de la cuenca del río Santiago. La magnitud del problema quedó registrada con precisión: de las 847.1 hectáreas que abarca la zona federal de la presa, 200 ya han sido rellenadas y otras 350 presentan invasión parcial.

El problema no se limitó a los reportes ciudadanos. En junio de 2025, el secretario general de Gobierno de Jalisco, Salvador Zamora Zamora, reconoció públicamente los riesgos durante un recorrido en la zona, al señalar que se atendían cona tos de inundaciones y encharcamientos en las inmediaciones de la presa, y que se realizaban trabajos preventivos para mitigar el riesgo ante las invasiones detectadas.
El panorama no es mejor en Las Pintas. La Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco identificó, en la investigación que derivó en la Recomendación 10/2026 emitida en abril de ese año, rellenos e invasiones ilegales dentro del vaso regulador, además de acumulación masiva de maleza acuática, falta de desazolve, descargas industriales y residuales, y daños en infraestructura hidráulica, en una cuenca que abastece a colonias de Guadalajara, Zapopan, Tonalá y Tlaquepaque.

La presidenta municipal de Tlaquepaque, Laura Imelda Pérez Segura, reconoció que la presa llevaba más de 10 años sin intervención y subrayó que las labores de limpieza recientes, en las que se retiraron 64 mil 183 metros cúbicos de azolve y maleza, no son suficientes y que lo fundamental es recuperar la capacidad hídrica del embalse.
El trasfondo técnico lo explica el Consejo Consultivo del Agua: cuando los cauces son invadidos y se les añaden muros de mampostería, la velocidad del agua aumenta pero la sección no resulta suficiente para contener un escurrimiento extraordinario, lo que amplifica las inundaciones aguas abajo. Las invasiones, en ese sentido, no solo reducen la capacidad de almacenamiento sino que convierten los vasos reguladores en aceleradores del daño.