Acciones esporádicas de limpieza no frenan la contaminación ni los riesgos sanitarios para las familias de la zona.
Isaura López / El occidental
La aparente calma de la Presa Las Pintas contrasta con la realidad que se esconde bajo su superficie. Patos y pequeñas aves recorren el lugar con naturalidad, como si el entorno fuera saludable; sin embargo, basta observar con detenimiento para advertir que el afluente se ha convertido en un depósito de aguas negras, contaminado y olvidado por las autoridades.
En un recorrido realizado este domingo por EL OCCIDENTAL en la zona —ubicada en el municipio de San Pedro Tlaquepaque— se constató que, aunque se realizan trabajos de limpieza, estos resultan insuficientes y superficiales.
Este domingo no hubo movimiento de maquinaria pesada que remueve el lirio acuático que invade el espejo de agua, se observó que cuando realizan acciones lo deja acumulado en las orillas, donde comienza a descomponerse.
Este procedimiento, lejos de resolver el problema, genera otro: la proliferación de mosquitos que afectan directamente a los habitantes cercanos, particularmente en las calles Emiliano Zapata y Eusebio Rosales.
A pesar de que una de las compuertas cercanas fue abierta recientemente, la presa permanece prácticamente inmóvil.
El agua estancada evidencia no sólo un problema ambiental, sino también la lentitud en la respuesta institucional ante una situación que lleva más de una década sin solución de fondo.
Vecinos de la zona denuncian que las acciones de las autoridades estatales y municipales son reactivas y mediáticas.
“Cada vez que el tema se vuelve noticia vienen, hacen algo mínimo y luego desaparecen”, señalaron habitantes entrevistados durante el recorrido.
Además del lirio, en el lugar se observan llantas, basura y sedimentos que agravan el deterioro del cuerpo de agua. De acuerdo con testimonios, la presa recibe descargas provenientes del drenaje doméstico, lo que convierte el sitio en un foco de contaminación y riesgo sanitario.
“Ahorita se ve que la presa recorre lentamente porque sacaron el lirio, pero lo dejan acumular y el estancamiento es mayor. Si ves eso es lirio y se ve que está empezando a salir”Vecino afectado
Uno de los vecinos relató incluso haber enfermado tras el contacto con el agua, que describió como “contaminada y con sustancias dañinas”.
“Sí me estaba poniendo bien malísimo. Mi mamá me curó y me dijo: ‘hijo No te andes metiendo el agua’. Me metía con cubetas”
La Presa Las Pintas, que en otro tiempo fue un punto emblemático para la comunidad, hoy refleja el abandono y la contradicción entre el discurso oficial de saneamiento y la realidad cotidiana de quienes viven junto a sus aguas.
Aunque en días recientes la alcaldesa de San Pedro Tlaquepaque, Laura Imelda Pérez Segura, aseguró que la eliminación del lirio acuático ha favorecido el regreso de la fauna, la realidad observada este domingo muestra un escenario distinto.
En la Presa Las Pintas, la aparente claridad del agua no es señal de sanidad, sino un indicio de un problema mayor: la persistente contaminación que continúa afectando este cuerpo de agua.