Por: Héctor Escamilla meganoticias.mx 09-04-2026
En 2024, el Gobierno de Jalisco aseguró haber resuelto uno de los problemas históricos más complejos: el abasto de agua para el Área Metropolitana de Guadalajara (AMG) para los próximos 50 años.
La administración encabezada por Enrique Alfaro Ramírez afirmó que, con el sistema de acueductos que integraría las presas El Zapotillo, El Salto, La Red y Calderón; las inversiones en plantas de tratamiento como El Ahogado, la reorganización del sistema Chapala-Guadalajara y la eventual construcción de un segundo acueducto, la rehabilitación de colectores, la recarga de acuíferos y proyectos complementarios como los llamados «Nidos de Lluvia», el asunto estaría resuelto.
Sin embargo, la realidad descrita en 2026 por académicos presenta un panorama distinto. Expertos de la Universidad de Guadalajara advirtieron que el sistema hídrico actual enfrenta fallas estructurales graves. Lejos de garantizar el abasto a largo plazo, señalaron que ni siquiera está asegurado en el presente.
De acuerdo con los académicos, el sistema actual pierde cerca del 50 por ciento del agua que se potabiliza, debido a fugas en la red de distribución. Esto equivale a más de 100 millones de metros cúbicos de agua al año, o aproximadamente 5 metros cúbicos por segundo, una cantidad similar a la que aporta el Lago de Chapala al sistema. En términos prácticos, la mitad del agua tratada nunca llega a los hogares.

En cuanto a las fuentes de abastecimiento, el AMG depende en un 63 por ciento del Lago de Chapala, en un 14 por ciento de la presa Calderón y entre 21 y 22 por ciento de pozos y manantiales. No obstante, especialistas advierten que estas fuentes presentan distintos niveles de contaminación, particularmente Chapala y el Río Santiago, lo que compromete la calidad del agua desde su origen.
Fuentes de suministro
- 63% proviene del Lago de Chapala
- 14% de la presa Calderón
- 21?22% de pozos y manantiales
Fuente: CONAGUA
Investigaciones recientes detectaron la presencia de microorganismos, alta turbiedad y ausencia de cloración en el suministro doméstico en diversas colonias, lo que evidencia fallas en los procesos de potabilización y pone en riesgo la salud pública.
Mientras el discurso oficial sostiene que existe una diversificación y fortalecimiento del sistema, los especialistas advierten una sobreexplotación de las fuentes regulares. Otro punto crítico es la suficiencia hídrica. Aunque en 2024 se hablaba de garantizar agua para medio siglo, hoy se plantea incluso la posibilidad de una «bancarrota hídrica», es decir, un escenario en el que ya no existen fuentes de agua limpia suficientes para cubrir las necesidades básicas de la población.
Además, los expertos cuestionaron el enfoque de las políticas públicas, centradas principalmente en grandes obras de infraestructura, como nuevos acueductos, sin atender problemas de fondo como la contaminación de las fuentes, el deterioro de la red de distribución y la falta de tratamiento efectivo del agua. Así, mientras en 2024 se hablaba de una solución definitiva al abasto de agua en Guadalajara, en 2026 el diagnóstico técnico apunta a un sistema rebasado, con pérdidas significativas, fuentes contaminadas y una infraestructura envejecida.