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Por: Héctor Escamilla / meganoticias.mx 08-04-2026

El proyecto del segundo acueducto Chapala a Guadalajara reactiva el debate entre especialistas, autoridades y organizaciones civiles, al ser considerado una de las obras hidráulicas más relevantes de los últimos años para la Zona Metropolitana de Guadalajara.

Mientras algunos expertos advierten que la obra no es necesaria y podría generar impactos ambientales en la cuenca del lago de Chapala, otros sostienen que se trata de una infraestructura clave para garantizar el abasto de agua en la ciudad, donde dos de cada tres litros provienen de este cuerpo de agua.

Hay una gran dependencia con el agua de Chapala, pues 62% del agua que usa la ciudad procede de esta cuenca.

Organismos señalan que el proyecto carece de diagnóstico que justifique su construcción, cuestionan la falta de socialización y ponen en duda uno de los principales argumentos: la reducción de pérdidas de agua durante su conducción.

Desde la academia, especialistas de la Universidad de Guadalajara advierten que la construcción de un nuevo acueducto no resolvería de fondo la problemática hídrica de la ciudad. Señalan que, aunque el proyecto incremente el agua, el lago de Chapala presenta niveles importantes de contaminación, por lo que traer más volumen no necesariamente implicaría mejorar la calidad del servicio.

A esto se suma el deterioro de la red hidráulica urbana, que registra fugas, obsolescencia y pérdidas significativas del recurso.

«Y solucionar el problema de fondo, porque haciendo un acueducto o haciendo otra obra por acá, es gastarse el dinero en vano cuando no ha habido un procedimiento técnico científico para llegar a las soluciones más apropiadas», expresó Arturo Gleasson, académico de la Universidad de Guadalajara

Especialistas de la Universidad Panamericana consideran necesaria la construcción del acueducto Chapala?Guadalajara II. Explican que la obra busca sustituir la infraestructura actual, con más de 35 años de operación, la cual no transporta la totalidad del volumen concesionado y se apoya en el canal abierto de Atequiza, que arrastra contaminantes.

De acuerdo con esta postura, el nuevo acueducto permitiría conducir hasta 7.5 metros cúbicos por segundo, la totalidad de la concesión, reducir pérdidas por evaporación y mejorar la calidad del agua. Incluso, plantean que podría evitar un mayor bombeo desde el lago.

«Falta tecnología para poder hacer frente a estas a estas situaciones, es un organismo, pues, obsoleto, y tenemos una chaparrodependencia. Eso es muy delicado, porque el 65 por 100 del suministro de agua en nuestra ciudad, pues, defiende al lado de Chapala, ¿no? Y eso eso, pues, no es del todo óptimo. Hablando de ineficiencias, esos serían 2 aspectos», mencionó Hugo Briseño, académico de la Universidad Panamericana

Actualmente, el sistema opera con el acueducto construido en 1991. Su pérdida de capacidad ha obligado a recurrir a la antigua conducción de 1956, la cual, al ser abierta, facilita la contaminación y las extracciones irregulares.

Por su parte, alcaldes de municipios ribereños sostienen que el proyecto no implicaría una mayor extracción de agua del lago de Chapala, sino únicamente el aprovechamiento del volumen ya concesionado por la Comisión Nacional del Agua.

«Tenemos también un tema de politización muy importante. En general, el tema del agua, el sector agua, es un sector altamente politizado, no solamente en nuestro país, a nivel internacional sucede lo mismo. Ya lo decíamos y lo habíamos platicado, no es un acueducto que va a sacarle más agua a nuestro lago, sino es un acueducto que va a eficientar que ese que esa agua que se le saque sea la requerida. Hablábamos de que, más o menos, se ocupaban 7 litros por segundo para alimentar la zona metropolitana», citó Arturo Isrrael Ascencio, alcalde de Poncitlán