Paulina Fonseca/Mural
Guadalajara, México (20 marzo 2026) .-05:00 hrs
Ya sea por coincidencias geográficas o por intencionalidad en los asentamientos urbanos, el poniente del Área Metropolitana de Guadalajara (AMG) recibe agua de mejor calidad, no obstante, la crisis de agua sucia comienza a generalizarse en toda la mancha urbana.

La mayor parte del agua de la ZMG viene del Lago de Chapala y de la cuenca Lerma-Santiago. Crédito: Cortesía
Según el SIAPA, 1 de cada 10 colonias en el AMG recibe agua turbia. Crédito: Archivo
Gran parte de la ciudad, aproximadamente el 70 por ciento, es abastecida por agua proveniente del Lago de Chapala y del Río Santiago, el norte-oriente, recibe agua de la presa Calderón y la presa de El Salto, el poniente toma agua de pozos profundos de Tesistán y Colomos y el sur-poniente de otro sistema de pozos, como el acuífero de Toluquilla.
Alicia Torres Rodríguez, responsable del cuerpo académico Agua, Medio ambiente y Sustentabilidad y jefa del departamento de Ciencias Sociourbanas del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH) de la Universidad de Guadalajara (UdeG), explicó que históricamente en el agua del Lago de Chapala y del Río Santiago se han detectado contaminantes que afectan la salud.
«Visualmente bajo la observación se nota que (los cuerpos) están contaminados, el agua es turbia, a veces tenemos mal olor, como en el caso del río Santiago, pero también se han hecho algunos estudios sobre esa calidad del agua de estas fuentes de abastecimiento que refieren que tenemos metales pesados como plomo, cadmio, arsénico», informa.
Torres Rodríguez afirma que es un hecho que en la mayor parte de la ciudad el agua llega en mal estado.
La mayor parte del agua de la ZMG viene del Lago de Chapala y de la cuenca Lerma-Santiago. Crédito: Cortesía
Más que una distribución desigual, la investigadora apunta a que el problema de la contaminación de las fuentes se ha agravado tanto que comienza a afectar a otros sectores de la población que normalmente no lidiaban con la problemática.
Si normalmente la población al poniente podía cubrir sus necesidades con el agua de los pozos, el crecimiento de la población ha provocado que tengan que cubrir lo faltante con agua de Chapala u otras fuentes, donde la afectación es notoria, detalla Torres.
«Este problema del agua nos está llegando de una manera mucho más evidente y podemos observarlo desde nuestra casa, la vemos que llega café, que nos llega de mal olor, que tiene sabor y que no se puede utilizar para cocinar ni para consumo directo».
«¿Por qué ahora sí hay más voces al pendiente de eso?, bueno, seguramente les está llegando la lumbre a los aparejos. Ahora pensemos quiénes habitan al poniente (…) es un sector más privilegiado que ahora que les está llegando el agua contaminada, pues están alzando la voz y y tienen más eco sus voces que las del oriente», señala.
Para Torres, el colapso de la red hídrica ya está aquí y se mantendrá a menos que el gobierno cambie su forma de respuesta reactiva a una preventiva, por lo pronto, otras soluciones serán insuficientes.
Un aspecto en donde sí se refleja claramente la desigualdad económica es en el acceso a agua e instrumentos privatizados, como garrafones, agua embotellada, filtros de purificación, entre otros, soluciones que se han planteado, incluso desde el SIAPA, para lidiar con la crisis de agua sucia.
«¿Cuánto más vamos, nosotros como ciudadanas, a tolerar que se nos entregue agua sucia y se nos cobre como agua potable? y también se decía, la solución inmediata, pues bañémonos con agua de garrafón, ¿podemos todos bañarnos con agua de garrafón?, ¿económicamente es viable que toda la población pueda irse hacia el agua de garrafón?», cuestiona.
¿Qué propone la investigadora?
Tratar de fondo la contaminación de las fuentes de agua, ya que, para la ciudad, traer más agua resultará ineficiente si ésta llega en las mismas condiciones que la actual.
«Si nosotros no hacemos que la industria cumpla la norma, el sector urbano cumpla las normas, el problema no se va a resolver. Si no tratamos esas aguas, no vamos a tener una solución realmente integral que permita que la calidad del agua que recibimos para el consumo humano en el AMG cumpla el derecho humano al agua potable y saneamiento de esta», expresa.
Ante esta crisis todos tienen responsabilidad, pero es una responsabilidad diferenciada, dice Torres, quien concluye con la propuesta de un proyecto donde todos los sectores sociales participen y donde el gobierno responda ante la corrupción.
