El proyecto mantiene la remoción de los manglares y no garantiza su conservación

Pablo Toledo/ El occidental

La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) frenó el proyecto Puerto Nuevo Manzanillo al negar la autorización de impacto ambiental para su construcción en la Laguna de Cuyutlán, en Manzanillo, Colima. La obra era promovida por la Administración del Sistema Portuario Nacional de Manzanillo (ASIPONA).

En su resolución, la dependencia federal concluyó que el proyecto, incluso con los ajustes planteados durante la evaluación, no demuestra que pueda desarrollarse sin provocar daños significativos al ecosistema lagunar ni a las actividades productivas que dependen de el.

Uno de los principales riesgos identificados es la alteración del flujo natural de agua entre los distintos vasos de la laguna, particularmente con el Vaso I, lo que podría afectar el intercambio de sedimentos y modificar el funcionamiento hidrológico del sistema, considerado clave para su equilibrio ambiental.

Semarnat también determinó que la información presentada por el promovente es insuficiente y que se requieren estudios ambientales más amplios y de mayor duración, entre ellos modelaciones hidrodinámicas, análisis de impactos acumulativos y evaluaciones sobre especies invasoras asociadas al tráfico marítimo internacional.

Otro punto crítico señalado en el resolutivo es la afectación a los manglares. La autoridad advirtió que el proyecto mantiene la remoción de esta vegetación y no garantiza su conservación ni la funcionalidad del ecosistema en el largo plazo, lo que incrementa el riesgo de degradación ambiental.

La resolución subraya además el posible impacto por la dispersión de contaminantes químicos hacia zonas de alta relevancia ambiental, como los vasos III y IV de la laguna. La Laguna de Cuyutlán cuenta con diversas categorías de protección nacional e internacional, entre ellas su designación como Humedal de Importancia Internacional bajo la Convención Ramsar.

Asimismo, se retoman antecedentes sobre los impactos del puerto de Manzanillo actualmente en operación, que incluyen afectaciones a ballenas, tortugas marinas, delfines, aves y cocodrilos, derivadas de colisiones, ruido, iluminación artificial y pérdida de hábitat, efectos que podrían agravarse con un nuevo desarrollo portuario.
La dependencia federal señaló que el proceso debe apegarse al Acuerdo de Escazú, garantizando el acceso a la información, la participación pública y consultas libres de presiones. En este contexto, comunidades y organizaciones sociales consideraron que la negativa confirma que el proyecto no es viable desde los puntos de vista ambiental, social y económico para la Laguna de Cuyutlán.