La baja presencia de esas especies genera graves desequilibrios en el ecosistema de la región
Por Gaceta UdeG enero 19, 2026
Diversas especies de aves migratorias que llegan a Jalisco están siendo afectadas por el cambio climático, lo que propicia, a su vez, un desequilibrio silencioso y creciente en el ecosistema local, advirtieron especialistas de la Universidad de Guadalajara.
En conferencia de prensa para dar a conocer la exposición Miradas de la naturaleza, Jesús Alberto Espinosa Arias, profesor e investigador del Centro Universitario del Sur (CUSur), recordó que, desde el otoño, Jalisco es un refugio para que las aves pasen de una mejor manera el invierno en países como Estados Unidos y Canadá, aunque esta migración ha descendido en el caso de especies como el Zambullidor achichilique, el espátula rosada y el pato común, los cuales buscan zonas húmedas que ahora están cada vez más secas.
“Hay especies que prácticamente ya no han regresado, y que son muy susceptibles a la calidad del agua. Es el caso del Zambullidor achichilique, lo veíamos en los 80, en los 90 y ahorita ya no llega, es rarísimo. Las espátulas rosadas que llegaban en una buena cantidad a Zapotlán el Grande, ahora es raro verlas. Las cigüeñas, que normalmente estaban gran parte del año, cada día hay menos, es más difícil verlas; igual los patos, que son el ave más común de la migración, sus poblaciones están cada vez más reducidas”, explicó.

Carlos Palomera García, profesor e investigador del Centro Universitario de la Costa Sur (CUCS), con sede en Autlán de Navarro, señaló que las sequías prolongadas y la evaporación de cuerpos de agua obligan a las especies a desplazarse hacia otros sitios o, en algunos casos, a dejar de migrar.
“En algunos años llueve más en algunos lugares, pero en menos tiempo y la laguna de Zapotlán y la laguna de Sayula no alcanzan a recuperarse, y obviamente las aves no tienen el lugar para obtener alimento, ya que todo el complejo acuático de Atotonilco o la laguna de Sayula son salinas y tienen ciertos organismos. Si no hay agua, no hay estos organismos y, por lo tanto, no hay aves”, aseguró.
Además, el aumento de la temperatura genera desfase en las eclosiones de los insectos y suceden más pronto. “Las aves empiezan sus migraciones y llegan tarde a los lugares en donde antes había eclosión de los insectos o la apertura de las plantas, lo que llamamos ‘los ciclos fenológicos’; entonces, ya no hay tanta abundancia de insectos y, junto con la sequía, los tiempos de abundancia de alimentos se reducen”, detalló.

Los especialistas explicaron que estos cambios tienen efectos graves en el equilibrio medioambiental debido a que las aves son especies reguladoras naturales de plagas. Al disminuir su presencia, aumentan las poblaciones de insectos que pueden dañar cultivos o transmitir enfermedades a humanos; además, muchas aves migratorias, incluidos ciertos colibríes, son responsables de la polinización de plantas nativas y la dispersión de semillas, procesos fundamentales para la regeneración de los bosques.
Los académicos invitaron a la población a conocer la importancia de la preservación ecológica para disminuir los efectos del cambio climático en las aves y otros grupos de animales. Este martes inaugurarán la exposición fotográfica Miradas de la naturaleza, que muestra 60 fotografías de diversas especies, especialmente de aves, capturadas por Palomera García y Espinosa Arias.
La muestra estará en la galería Jesús Guerrero Galván de la Biblioteca Pública del Estado de Jalisco “Juan José Arreola”, del 20 de enero al 25 de febrero.
