
Violeta Meléndez/Mural
Guadalajara, México (06 agosto 2023) .-17:56 hrs
Las fugas de aguas negras no sólo perjudican a las zonas urbanas, pues las Áreas Naturales Protegidas (ANP) también las padecen.
Es el caso del Bosque El Nixticuil, que está a punto de cumplir un mes ininterrumpido con un derrame de aguas negras por parte de un pozo de visita que se encuentra dentro del ecosistema, el cual han documentado activistas desbordándose sin que el Siapa repare el desperfecto
«El 8 de julio reportamos está fuga de aguas negras en el área protegida del Bosque Nixticuil al Siapa, al Ayuntamiento de Zapopan y a la Dirección de Medio Ambiente (municipal). Un mes después ninguna de las instituciones la ha reparado», publicó en redes sociales este domingo el Comité en Defensa del Nixticuil.
«Uno de los últimos arroyos limpios de Zapopan está siendo gravemente contaminado», añadió, junto con las imágenes en donde se aprecia un pozo de visita dentro del bosque desbordado de aguas negras, que ha generado ya un arroyo gris sobre el suelo.
La zona afectada se ubica a espaldas de la Colonia El Tigre, en Zapopan, dentro del polígono protegido, pues debido a la urbanización alrededor y dentro del Nixticuil se instalaron líneas de drenaje que ya han derramado previamente, en los años 2018 y 2016.
«Se están derramando miles de litros de aguas negras al bosque #Nixticuil porque al Siapa y al Ayuntamiento de Zapopan se les ocurrió instalar -imponer- una línea de drenaje en pleno bosque. Urge que Siapa atienda el derrame», publicó el Comité el pasado 8 de julio, sin que a la fecha haya sido atendido el reporte.
Si bien las aguas negras son un foco de infección debido a la proliferación de bacterias fecales, en un Área Natural Protegida este riesgo se extiende no sólo a los humanos, sino a las especies silvestres.
De acuerdo con el Siapa, anualmente suele tener en promedio dos reportes diarios por fugas de aguas negras, sin embargo, en temporada de lluvias se incrementan por la presión en la infraestructura y la saturación de la misma.
Pese al riesgo de salud pública, algunas demoran días e incluso semanas en ser atendidas.
