por Agustín del Castillo/ntrguadalajara.com

 12 de Julio de 2023, 06:00 –

AGUA. Aunque ya llueve, los aportes de los ríos Zula y Lerma al lago son mínimos. (Foto: Especial)

Cada día, el lago de Chapala pierde poco más de 3 millones 300 mil metros cúbicos (m3) de agua, un volumen suficiente para seis días del suministro del líquido que se manda desde el embalse al Área Metropolitana de Guadalajara (AMG), o bien, para 25 ciudades medias del tamaño de Ciudad Guzmán o Tepatitlán.

Es un indicativo claro de lo que ha sido un año totalmente atípico para el occidente de México: ya cerca de la mitad del mes de julio, el mayor embalse natural del país no recibe un solo litro de agua extra y, por el contrario, continúa su descenso, aunque está a la mitad de su capacidad.

Según datos oficiales de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), el 7 de julio estaba en la cota 94.28, con 3 mil 989.5 millones de mde almacenamiento; tres días después, el 10 de julio, había bajado a la cota 94.27 y perdido 10.3 millones de m³ en tres días.

Si se considera que en esos tres días, Guadalajara le extrajo poco más de 1.5 millones de m³, entonces, 86 por ciento de la pérdida es por el proceso natural de evaporación, aunque este ha amainado al haber descendido ligeramente las temperaturas, que en junio rebasaron valores de 40 grados y ahora no rebasan los 30.

Este es el mejor indicativo de que el temporal no termina por establecerse en Jalisco. Los datos aislados que publica la Conagua, que no ha regularizado su reporte diario con todos los registros históricos –la Comisión Estatal del Agua no posee datos propios y se limita a replicar los de la entidad federal–, revelan que los aportes de los ríos Zula y Lerma son mínimos, y que la cuenca propia del lago no hace aportes mayores.

La cota máxima de Chapala en 2022 fue la 95.88, lo que significa un descenso acumulado de 1 metro 61 centímetros. Desde los casi 5 mil 700 millones de m³, la pérdida es de 1,720 millones de m³ de agua, aproximadamente, equivalente a la extracción de Guadalajara al lago, a niveles promedio (200 millones de m³ anuales), por ocho años y medio.

De acuerdo al nivel en que quede el lago al final del temporal, se determina la política de distribución de toda la cuenca Lerma: en el peor de los escenarios, no bajará de 3 mil 200 millones de m³, lo cual significa que se aplicará una política “media”.

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