
por Agustín del Castillo/ntrguadalajara.com
17 de Abril de 2023, 06:00 –
PENDIENTE. Expertos han llamado a conformar políticas de manejo territorial en la periferia del bosque. (Foto: Especial)
En el polígono protegido del bosque La Primavera, de casi 30 mil hectáreas, el constante y creciente asedio urbano y agropecuario –intencional o no– no ha cristalizado hasta ahora en una pérdida global de espacios forestales, pues tanto los incendios más devastadores como la acción de las fuerzas de cambio no han detonado cambios de uso de suelo permanentes.
Esto se concluye en el Análisis de incendios relevantes vs. áreas urbanizadas en el bosque La Primavera, elaborado por el organismo público descentralizado (OPD) del recinto natural y construido para verificar o desmentir la presunta intención de fraccionar que subyacería al fuego intencional en el bosque, donde una serie de mapas permiten desacreditar ese frecuente señalamiento que se repite en cada incendio. De este documento NTR tiene copia.
El texto presenta “un análisis de los cuatro incendios relevantes registrados en los años 2005, 2012, 2018 y 2019 (los dos primeros años consideran los más amplios siniestros de que se tenga registro en la historia del bosque) para identificar si derivado de los incendios se han detonado procesos de urbanización en el área natural protegida”, es decir, la zona decretada en 1980, reducida a menos de 30 mil hectáreas debido a la impugnación exitosa del ejido Santa Ana Tepetitlán, que vía amparo logró sacar del polígono protegido “entre 580 y 640 hectáreas” de sus tierras de uso común que estaban integradas al polígono original.
En un primer mapa del documento se muestran los polígonos de afectación de los cuatros incendios con la imagen satelital de fondo y en un segundo se exponen los mismos polígonos de daño para los cuatro incendios, pero contrastándolos con la capa de asentamientos y desarrollos habitacionales. Al final, subraya el estudio, “(se) confirma que no existen desarrollos habitacionales en las áreas afectadas por incendios dentro del bosque La Primavera”.
Pero hay una excepción que confirma el enunciado: “En una porción del incendio de 2012 se identifica una superficie de alrededor de 8.7 hectáreas en la zona de El Tizate (zona de exclusión del ejido Santa Ana Tepetitlán) que se encuentra fuera del área natural protegida a partir de 2007 y que corresponde a un fenómeno de asentamientos irregulares, que inició incluso años atrás al incendio registrado en abril de 2012 (…) por el estatus jurídico que prevalece para esta zona por parte del ejido, la zona afectada tanto por asentamientos irregulares como por el incendio, ya no forma parte del Área de Protección de Flora y Fauna La Primavera” (la historia de ese asentamiento irregular, en la edición del 30 de marzo de 2023 en NTR).
ENTONCES, ¿POR QUÉ EL FUEGO?
Hay más elementos críticos a considerar: la base de datos de todos los incendios entre la temporada 2001 y abril de 2021 revela que de un total de mil 912 eventos ocurridos en casi 20 años, 60.67 por ciento de sus “puntos de inicio” se dieron afuera del polígono protegido, es decir, mil 160 deflagraciones, lo que refuerza la importancia de establecer políticas de manejo territorial en la periferia, como lo reportó este diario en su edición del 13 de marzo de 2023.
“Los incendios grandes en el bosque La Primavera han ocurrido en áreas donde el fuego había sido suprimido por varios años. Como ocurrió en el reciente incendio del área de Volcanes-Planillas, que tenía décadas sin quemarse, el fuego tuvo un comportamiento extremo con llamas altas y antorchamiento de árboles; los brigadistas pusieron sus vidas en riesgo para controlar este incendio y, lamentablemente, algunos resultaron lesionados”, dijo al respecto el experto en ecología de fuego por la Universidad de Guadalajara (UdeG) Enrique Jardel Peláez en un dictamen elaborado para el OPD.
En La Primavera, los incendios grandes de 1998 (único que no forma parte del análisis), 2005, 2012, 2019 y 2021 han ocurrido “en lugares donde el fuego había sido suprimido por varios años”.
“En los ecosistemas propensos a incendios la eliminación temporal del fuego provoca la acumulación de gruesas capas de hojarasca y material leñoso caído, lo cual incrementa su vulnerabilidad a incendios intensos y difíciles de controlar, que provocan efectos ecológicos severos. Esta es la ‘paradoja de la supresión’: las buenas intenciones de proteger a los bosques, pasando por alto su dinámica natural, generan un mayor peligro de incendios destructivos que tarde o temprano ocurren. Por esta razón, una de las prácticas para mitigar el peligro de incendios destructivos es imitar a la naturaleza, restaurando el régimen de incendios con la aplicación de quemas planificadas para controlar la acumulación de combustibles”, añadió el especialista.
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