
por Agustín del Castillo/ ntrguadalajara.com
21 de Febrero de 2023, 06:00 –
RIESGO. Desde este mes los dos componentes incrementan su carga sobre la atmósfera de la ciudad. (Foto: Archivo NTR/GP)
La falta de una medición oportuna y completa de los contaminantes que afectan la calidad del aire en el Área Metropolitana de Guadalajara (AMG) no ha sido obstáculo para que el largo recuento de registros de la red de monitoreo atmosférico y los diversos estudios específicos que se han hecho sobre calidad del aire, permitan un diagnóstico claro sobre cuáles son los componentes de los “contaminantes-criterio” que ocasionan más amenazas para la salud de la población: las partículas suspendidas menores a 10 y 2.5 micras, y el ozono (O3).
A partir de este mes, ambos componentes acentúan su carga sobre la atmósfera citadina. Los primeros suelen derivar de procesos de combustión de bosques y de erosión de tierras agrícolas contiguas a la metrópolis. Por ejemplo, la zafra de la caña de azúcar en la región valles, entre Tala, Ahualulco y Ameca, genera emisiones masivas que los vientos dominantes suelen llevar a la ciudad entre los meses de diciembre y mayo de cada año.
Pero los incendios forestales en el bosque La Primavera, mucho más cercano, pueden tener un efecto más notorio, además de diversas actividades al interior de la ciudad. Casi de cualquier transformación se emite “aire particulado”, que son los polvos finos del proceso y se pueden colar al aparato respiratorio de las personas, lo que suele ser preocupante en el caso de niños y ancianos.
El más reciente Informe Nacional de Calidad del Aire (2018), realizado por el extinto Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC), señala que el contaminante que con mayor frecuencia domina en las malas condiciones de la atmósfera tapatía es justamente las llamadas PM10 (41 por ciento de los días del año, según esa medición), seguidas del ozono (O3, 33 por ciento de los días) y las PM2.5 (6 por ciento), que no son medidas en todas las estaciones por carecer de equipos, aunque la norma oficial mexicana, actualizada en 2021 ( NOM-020-SSA1-2021), lo obliga.
La estadística de la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Territorial (Semadet) correspondiente a los primeros 47 días de 2023 indica que todos los episodios de registro del Índice Metropolitano de la Calidad del Aire (Imeca) por encima de los 100 puntos, que han sido 31 en ese periodo, fueron por emisiones de PM10.
EL CASO DEL OZONO
Pero el momento estelar del ozono (O3), el segundo contaminante-criterio que más traspasa el lindero de los 100 puntos Imeca en la ciudad, está apenas por llegar.
Al entrar la primavera se tienen días despejados y con una fuerte radiación solar, y el ozono es un compuesto derivado de ciertas sustancias, particularmente de los hidrocarburos de 2.6 millones de automotores, que reaccionan con esa radicación. Por ende, los meses de marzo a junio serán los meses que registrarán el grueso de las emisiones de este componente, altamente tóxico para la respiración humana, aunque una vez retiradas las lluvias, en noviembre, se vuelven a registrar altas emisiones.
