
- Árbol caído en Isla Pantenaria e Isla Hébridas, Colonia Jardines de San José. Foto: Francisco de Anda
Violeta Meléndez / Mural
Guadalajara, México(10 julio 2022).- Debido a que la ciudad cuenta con gran cantidad de árboles antiguos colocados en banquetas y camellones con limitado espacio para su desarrollo, en época de lluvias son los que más fácilmente caen y generan peligro para la población, por lo que urge un plan metropolitano para detectar los más susceptibles y sustituirlos.
Así lo explica Gerardo Alberto González Cuevas, del Departamento de Producción Forestal del Centro Universitario de Ciencias Biológicas y Agropecuarias (CUCBA), quien señala que si bien no existe un censo de arbolado de riesgo, los de mayor vulnerabilidad están en los barrios más antiguos de la Ciudad.
«Especialmente los rumbos más antiguos podrían ser los más peligrosos, por ejemplo Avenida Vallarta, en la zona Los Arcos, La Minerva, hace 50 años era la periferia de la ciudad y existían los eucaliptos. La ciudad en su crecimiento generó que ahora tengamos árboles de gran porte constreñidos en las banquetas y asfalto con alto riesgo de caer», explicó.
«No hay mucho que se pueda hacer para reforzarlos, se puso asfalto, concreto, entonces los árboles como cualquier ser vivo hacen lo que pueden por sobrevivir, pero hay un déficit de espacio para que la raíz se ancle al suelo, lo que sería deseable es un plan metropolitano para ir sustituyendo arbolado de forma controlada, puntual».
Otra zona de peligro es Avenida Mariano Otero, desde Los Arcos hasta López Mateos donde, casi en cada tormenta hay al menos un árbol caído. Se trata de laureles de la india de más de 40 años de antigüedad colocados en camellones reducidos, rodeados de pavimento.
A esto, se le suma que gran cantidad de individuos debilitados debido a la presencia de plagas. De acuerdo con el Programa de Ordenamiento del Arbolado Urbano Metropolitano de 2018, al menos 60 por ciento de los ejemplares de Guadalajara y Zapopan tiene muérdago, sin contemplar otros parásitos como hongos.
«Es una combinación de problemas y de factores. El hongo ganoderma se puede ver al pie de los árboles como si fueran repisas, pero en esos casos el hongo ya invadió sus tejidos interiores y se debe sustituir el árbol por especies más adaptadas a las condiciones locales», abundó el especialista.
«Se necesita un plan de sustitución serio, localizar los más débiles, extraerlos y sustituirlos. Los ayuntamientos no tienen esos planes o si los tienen no los socializan debidamente para que se anticipen a los problemas y se vaya atacando poco a poco».
El especialista recordó que la forma de detectar los ejemplares con mayor riesgo de caer es si tienen gran altura, están en una zona con poco anclaje (en banquetas o camellones apretados) y tiene presencia de alguna plaga, en cuyo caso deben reportarse al municipio para que los evalúe.
