• Zona afectada en la Colonia Arenales Tapatíos donde las lluvias del pasado temporal inundaron en 4 ocasiones las mismas calles. Foto: Ismael Ramírez

Grupo REFORMA/Mural

Guadalajara, México(07 noviembre 2021).- Vivir en las inmediaciones del Arroyo Seco, el cual atraviesa Zapopan, Tlaquepaque y Tlajomulco, se ha convertido en un riesgo latente para quienes habitan las colonias aledañas, con los desbordamientos que sufrió en los últimos meses.

Los vecinos ya se acostumbraron a mantener sus muebles en un sitio seguro en cada lluvia, a tratar de proteger el patrimonio que trabajaron durante años con lo que tienen a la mano y a caminar entre el lodo.

En el temporal, el desbordamiento del Arroyo Seco afectó a 24 colonias, entre ellas Miramar, Lomas de la Primavera y Arenales Tapatíos. Esto obligó a muchos a salir de ahí, cuando sus viviendas fueron declaradas como inhabitables por Protección Civil.

De acuerdo con las estadísticas del Instituto de Información Estadística y Geográfica (IIEG), según el último censo de población realizado en 2020, sólo en las 3 colonias mencionadas se concentran 62 mil 327 habitantes (Miramar cuenta con 28 mil 35, Arenales Tapatíos tiene 22 mil 295 y Lomas de la Primavera alberga a 11 mil 997 residentes).

De acuerdo con información del Ayuntamiento de Zapopan, al menos mil 639 casas se encuentran ubicadas en zona federal, debido a la instalación de asentamientos irregulares.

Sin embargo, la pasada Administración de Zapopan aseguró que aunque se había presentado un mapa de riesgos desde hace 5 años al Gobierno Federal, a través de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) ésta habría ignorado el peligro.

Para Luis Valdivia Ornelas, profesor investigador de geología del CUCS, la mala planeación urbana y la falta de control por parte de la autoridad en el control del territorio, ha generado que las cuencas pierdan capacidad de conducción del agua y cambiado su curso.


«Estar en una zona propensa con asentamientos regulares e irregulares que presentan alta incidencia de fenómenos de inundación pueden ocasionar daños fuertes incluso con lluvias normales, y ante la disminución de capacidad de conducción por asentamientos se provocan desbordes severos, arrastre de suelo y vivienda», indicó Valdivia.

«Ya teníamos registro de inundaciones desde final de la década de los 90, pero con la invasión de zona federal se ha vuelto más crítica la falta de capacidad».

Agregó que el otorgamiento de distintos tipos de permisos para obras en cada administración del Gobierno municipal han traído como consecuencia patrones de la conducción del agua muy complejos de predecir.

«Es tanta la intervención que se vuelve muy complejo en tránsito del agua desde que sale de la Primavera, porque antes eran arroyos que tenían 13 metros de ancho por 2 o 3 metros de alto y lograban transportar entre 40 y 50 metros cúbicos por segundo, y ahora se han reducido hasta en 60 por ciento».

Ante ello, Valdivia Ornelas afirmó que los Ayuntamientos de los 3 municipios que atraviesa el Arroyo tendrían que realizar acciones preventivas por encima de las de intervención, además de implementar política de dicción de cuenca y de conservación del suelo del Área Natural Protegida.