Los habitantes de Ixcatán, San Lorenzo, Huaxtla, Milpillas y San José, entre otros, sostienen que el tiradero de Picachos genera lixiviados y contamina los arroyos y ríos aledaños

Los pueblos de la barranca del río Santiago expresaron la semana anterior su rechazo a que el tiradero de Picachos reciba la basura que genera a diario Guadalajara, tras el cierre del tiradero Los Laureles. 

Los habitantes de Ixcatán, San Lorenzo, Huaxtla, Milpillas y San José, entre otros, sostienen que el tiradero de Picachos genera lixiviados y contamina los arroyos y ríos aledaños. Sin embargo, el alcalde de Zapopan Juan José Frangie, aseguró que eso no es verdad, ya que en la Administración pasada el Ayuntamiento invirtió 250 millones de pesos y el problema quedó resuelto. 

“Tenemos ya tres años que se le metieron 250 millones de pesos a Picachos, pueden ir ustedes como medios de comunicación a checarlo y está perfecto. Cuando no sea uno de los tres mejores en la república mexicana. no hay lixiviados. No tenemos queja de lixiviados. Se acuerdan cuando recién entramos (hace seis años) sí era un problemón y se le metieron 250 millones, creció una celda nueva. Ya hizo una inspección la Semadet y dijo que no tiene ningún problema”, expresó. 

Lo que sigue una vez que cierre el tiradero Los Laureles es que Guadalajara deposite sus residuos, para lo cual Zapopan está preparado. Frangie confía en que el gobierno de Jalisco apoyará para la construcción de las celdas 6 y 7 y así recibir más residuos. 

“Porque ahorita tenemos vida en Zapopan para dos años aproximadamente. Si Guadalajara empieza a depositar 1,800 toneladas diarias, tenemos una vida útil de ocho meses. Por eso hay que hacer la celda 6 y la 7. Con una celda podemos y luego la otra”, subrayó. 

Cada celda para depositar más basura en Picachos tiene un costo de alrededor de 50 millones de pesos, precisó Juan José Frangie.