
Debido al impacto socioambiental que, de acuerdo a vecinos, tienen industrias farmacéuticas y químicas establecidas en Santa Cruz de las Flores, ayer se manifestaron en el Ayuntamiento de Tlajomulco
Violeta Meléndez/Mural
Debido al impacto socioambiental que, de acuerdo a vecinos, tienen industrias farmacéuticas y químicas establecidas en Santa Cruz de las Flores, ayer se manifestaron en el Ayuntamiento de Tlajomulco y exigieron a las autoridades su clausura. Principalmente por que vierten sus descargas con las aguas domésticas municipales.
Funcionarios del Ayuntamiento desconocieron el caso. Pese a las reiteradas preguntas que hicieron los habitantes sobre la operación de las industrias, no dieron respuestas, salvo prometer que reforzarían la vigilancia.
«Desde hace 20 o 30 años inició la actividad industrial, pero en los últimos 10 se agudizó, tenemos alrededor de 200 fábricas de alto riesgo, farmacéuticas, y ha sido la lucha que hemos estado dando porque es criminal», declaró Angélica Ramos, vecina y activista.
Luego de leer un pronunciamiento frente al CAT, donde además exigen la realización de estudios epidemiológicos para correlacionar la contaminación con las enfermedades que aquejan a los vecinos, clausuras, estudios de agua y suelo, entre otros, los funcionarios municipales recibieron su pliego petitorio.
Aunque no se comprometieron a darles respuesta un día puntual para recibirlos y esclarecer sus dudas respecto a la operación, vigilancia y autorización de más giros industriales en la zona, adelantaron que habilitarán la planta de tratamiento de aguas residuales.
«Estamos rescatando la planta de tratamiento de Santa Cruz de las Flores, se encuentra en rehabilitación, ya se está ejecutando (…) Estamos haciéndole frente a la eliminación de la contaminación de agua sanitaria en los humedales y la recarga de la zona», informó Gustavo Ramos, director de Obras Públicas.
«En 90 días va a estar operando, el colector apenas se va a contratar, pero debe concluirse al cierre de la administración».
Angélica Ramos
Activista
«Desde hace 20 o 30 años inició la actividad industrial, pero en los últimos 10 se agudizó, tenemos alrededor de 200 fábricas de alto riesgo, y ha sido la lucha que hemos estado dando porque es criminal».
