
En 2008, después de la represión, el hostigamiento y la cooptación, coronaron la perpetuación del vertedero de muerte Los Laureles con un letrero que terminó por romper con las esperanzas de una lucha para obligar su cierre.
El plan de los gobiernos municipales y estatal, a principio de este sexenio, era ampliar el vertedero Los Laureles. La complicidad que ha habido con Caabsa Eagle se vio desde la administración de Enrique Alfaro Ramírez en Guadalajara, al ampliarle su contrato por más de 15 años, llegando a acuerdos meramente mercantiles y, si a caso, de servicio, pero nunca volteando a ver las condiciones de Los Laureles o a las plantas de transferencia.
La decisión de clausurar este vertedero de muerte no se dio sino hasta que los pueblos nos organizamos, alzamos la voz y les presionamos, exibiendo la incongruencia que representaba anunciar la recuperación del río Santiago y evaluar la ampliación del basurero a cielo abierto Los Laureles al mismo tiempo.
Tardamos 11 años en reaccionar como pueblos, con un hecho que exibió la inviabilidad de este proyecto al que pretendian darle 10 años más de vida, pues en este tiempo agotó lo que calcularon tardaría en saturarse de basura hasta 2033. Hoy se coloca un letrero que confirma el cierre y el proceso de rehabilitación que no se dará mágicamente. También habrá que luchar por ello y por justicia a favor de nuestros pueblos y en contra de esta empresa que nos ha orillado a normalizar la podredumbre junto con el resto de industrias que vierten sus venenos a nuestro río, a nuestro suelo y a nuestro aire.
Hoy y siempre gritamos ¡Tierra, Agua y Aire Limpio para Nuestros Pueblos!
